The Cookie Fairy (
alcesverdes) wrote2007-12-16 07:39 pm
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Ay, Dexter, los líos que causas...
El hecho de que todas las críticas negativas de Dexter que he leído siempre se van por el lado de la moral se mantiene con el mismo celo con el que el Pipo cuida su pelota. Debo confesar que me divierte mucho la postura de "omgPIENSENENLOSNIÑOS" cuando el programa está debidamente etiquetado como uno exclusivamente para adultos, así que si hay niños viéndolo es al final culpa de los padres --aunque, por otro lado, desconozco a qué hora lo transmitan en España. No obstante, lo que se lleva las palmas es: "No pude terminar de ver ni siquiera un capítulo". Osea, wey, yo no pude pasar de la página 33 de La hija del caníbal porque me aburrió y a la fecha no me he puesto a decir que es mierda --que, por cierto, hasta donde me quedé no me pareció que lo fuera; lo único que voy diciendo por ahí (y ni eso, porque más bien es lo que respondo cuando me preguntan) es que falló en interesarme en el conflicto, lo cual no es más que la verdad.
Mi punto, sin embargo, no es que los autores de este tipo artículos sean unos aburridos pretenciosos o unos persignados, sino que recordé que hace poco encontré la clave al respecto en un libro sobre recepción artística y consumo cultural editado por la Conaculta1. La cosa, de acuerdo a Noé Jitrik en el artículo "Sobre la lectura" iba más o menos así: la sociedad le impone jerarquías a los objetos culturales y cuando estas jerarquías se violentan se producen crisis (p. 32). Ahora bien, nuestra sociedad occidental tiene la vida como el Valor Más Alto de Todos2, de ahí que sea lógico que el resto de nosotros sintamos rechazo y manifestemos un total repudio a quienes lo cometen, en especial si se lleva a cabo con absoluta sangre fría y planeado con varios días de anticipación, tal como lo hace Dexter.
Pero (y es un enormísimo pero) Dexter es un personaje de mentiritas que vive en un mundo de mentiritas que se parece enormidades al planeta Tierra y, por lo tanto, lo que se esperaría, en especial de parte de losque se creen que escriben ficción, es que Dexter la serie sea evaluada tal y como se debe evaluar cualquier narración ficticia.
Sigo con el mismo Jitrik: hay dos tipos de lecturas3, las pobres o deficientes y las ricas o adecuadas. "[L]as lecturas pobres o deficientes pueden ser entendidas como tales por estar 'contaminadas' (...) son lecturas que no se realizan como tales porque están atravesadas por elementos ajenos a ellas mismas." (p. 41) Es decir, en lugar de dejar que el texto hable y diga lo que tenga que decir de la manera en que tenga que hacerlo, nosotros le aplicamos con aplanadora nuestros prejuicios y preconceptos y ya no lo escuchamos. Esta sordera crónica nos lleva a concluir siempre que si una narración llega a presentar una situación que, por pequeña que sea, se desvíe aunque sea un poco de como nosotros creemos que es el mundo o que debería ser el mundo, ya toda la obra está mal. Este es básicamente el problema de los fanáticos de cualquier tipo, IMO, desde shippers aferrados hasta los extremistas religiosos.
Es mejor todavía cuando es gente que te habla maravillas de El perfume, porque llegas y les dices que ambas ficciones tienen como protagónico a un asesino en serie y te salen con que "es que esa es un clásico de la literatura moderna zomg!" Es decir, su ceguera selectiva depende no ya de interpretaciones ajenas, sino de la Sanción Académica™, lo cual es triste y la razón principal por la que me caen gordos los haroldbloomitas. Y más triste todavía es que, poniendo atención, sí podría justificarse la preferencia de El perfume sobre Dexter desde un punto de vista de lo que esta gente entiende por moral. Em, MORAL.
Por fortuna, no todo el humor está perdido en el mundo. Aunque entre Raskolnikov y Dexter hay todo un océano de culpa de por medio, tanto la moraleja como la sorna quedan como anillo al dedo.
______
1 Que por cierto todavía no termino primero porque me bombardearon con trabajo y ahora porque me puse a leer Diablo guardián, una novela genial que entre otras cosas presenta un excelente manejo del lenguaje y tiene algunos vínculos con la picaresca... Uh, sorry, aquí iba la bibliografía.
Piccini, Mabel, et al. (Coord.) (2000) Recepción artística y consumo cultural. Conaculta. México.
2 En estricta teoría. Al menos no es esa la hipocresía que me interesa tocar en esta entrada.
3 Aquí estoy tomando la palabra 'lectura' también para referirme a la recepción de material audiovisual. Sólo para aclarar.
Mi punto, sin embargo, no es que los autores de este tipo artículos sean unos aburridos pretenciosos o unos persignados, sino que recordé que hace poco encontré la clave al respecto en un libro sobre recepción artística y consumo cultural editado por la Conaculta1. La cosa, de acuerdo a Noé Jitrik en el artículo "Sobre la lectura" iba más o menos así: la sociedad le impone jerarquías a los objetos culturales y cuando estas jerarquías se violentan se producen crisis (p. 32). Ahora bien, nuestra sociedad occidental tiene la vida como el Valor Más Alto de Todos2, de ahí que sea lógico que el resto de nosotros sintamos rechazo y manifestemos un total repudio a quienes lo cometen, en especial si se lleva a cabo con absoluta sangre fría y planeado con varios días de anticipación, tal como lo hace Dexter.
Pero (y es un enormísimo pero) Dexter es un personaje de mentiritas que vive en un mundo de mentiritas que se parece enormidades al planeta Tierra y, por lo tanto, lo que se esperaría, en especial de parte de los
Sigo con el mismo Jitrik: hay dos tipos de lecturas3, las pobres o deficientes y las ricas o adecuadas. "[L]as lecturas pobres o deficientes pueden ser entendidas como tales por estar 'contaminadas' (...) son lecturas que no se realizan como tales porque están atravesadas por elementos ajenos a ellas mismas." (p. 41) Es decir, en lugar de dejar que el texto hable y diga lo que tenga que decir de la manera en que tenga que hacerlo, nosotros le aplicamos con aplanadora nuestros prejuicios y preconceptos y ya no lo escuchamos. Esta sordera crónica nos lleva a concluir siempre que si una narración llega a presentar una situación que, por pequeña que sea, se desvíe aunque sea un poco de como nosotros creemos que es el mundo o que debería ser el mundo, ya toda la obra está mal. Este es básicamente el problema de los fanáticos de cualquier tipo, IMO, desde shippers aferrados hasta los extremistas religiosos.
Es mejor todavía cuando es gente que te habla maravillas de El perfume, porque llegas y les dices que ambas ficciones tienen como protagónico a un asesino en serie y te salen con que "es que esa es un clásico de la literatura moderna zomg!" Es decir, su ceguera selectiva depende no ya de interpretaciones ajenas, sino de la Sanción Académica™, lo cual es triste y la razón principal por la que me caen gordos los haroldbloomitas. Y más triste todavía es que, poniendo atención, sí podría justificarse la preferencia de El perfume sobre Dexter desde un punto de vista de lo que esta gente entiende por moral. Em, MORAL.
Por fortuna, no todo el humor está perdido en el mundo. Aunque entre Raskolnikov y Dexter hay todo un océano de culpa de por medio, tanto la moraleja como la sorna quedan como anillo al dedo.
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1 Que por cierto todavía no termino primero porque me bombardearon con trabajo y ahora porque me puse a leer Diablo guardián, una novela genial que entre otras cosas presenta un excelente manejo del lenguaje y tiene algunos vínculos con la picaresca... Uh, sorry, aquí iba la bibliografía.
Piccini, Mabel, et al. (Coord.) (2000) Recepción artística y consumo cultural. Conaculta. México.
2 En estricta teoría. Al menos no es esa la hipocresía que me interesa tocar en esta entrada.
3 Aquí estoy tomando la palabra 'lectura' también para referirme a la recepción de material audiovisual. Sólo para aclarar.
