The Cookie Fairy (
alcesverdes) wrote2003-12-28 12:05 am
Mum-Ra
<-- ¿Alguien se acuerda de este pobre diablo? ^^U Bueno, yo sí. Esa cara trae muchos recuerdos ^^ El punto es que me cae tan simpático que me puse a escribir algo con él =P
Esta es la primera parte de una trilogía de crossovers, de esos llamados "imposibles", donde Mum-Ra, para variarle un poco, le pide a los Antiguos Espíritus del Mal que le consigan ayuda para acabar con los Thundercats.
En esta ocasión el "crossover imposible" es con "Dragonlance" :3
Disclaimer: Los personajes que los lectores reconozcan no son míos
Autor: Fujur Preux
Género: Humor/Parodia
Rating: R
Advertencias: Mum-Ra un poco OOC. Slash RM/D
Spoilers: Uh... nop ^^
1/3
Otro día, otra derrota.
Sí, suena a cliché, pero desafortunadamente no es más que la pura y maldita verdad.
En ocasiones como ésta, el antiguo sacerdote de un culto olvidado hacía milenios en el Tercer Planeta deseaba no haber sido momificado.
Los gatos habían arruinado de nueva cuenta un plan que había parecido perfecto desde cualquier ángulo en la mesa de diseño. Les había costado un poco más de trabajo de lo habitual, pero habían terminado por desbaratarlo en el último segundo.
¡El último segundo!
¿Sabes lo que es eso?
Es algo bastante malo para las agruras, por lo cual agradecía que su estómago estuviera dentro de una vasija en una de las esquinas de la Pirámide Negra.
Mum-Ra se alejó de la fosa que le proporcionaba información sobre el exterior y se dirigió hacia el altar de sacrificios frente a su sarcófago. Apoyó sobre él sus manos vendadas y, sin poder evitarlo, en su mente se repitió la escena decisiva, aquella en la que Leon-o usaba los famosos poderes de su famosa espada del Augurio para inmovilizar a la gigantesca criatura reptiliana escupe-fuego que había mandado a destruirlos, tras lo cual, el Tanque Felino, piloteado por Panthr-o, lo empujaba hacia el borde de un barranco desde donde cayó irremisiblemente hasta el fondo.
La momia tomó nota mental de la próxima vez utilizar algo con alas.
El problema era que el lote de monstruos del planeta se estaba acabando y ya no quedaba mucho de dónde escoger.
Decidió consultarlo con la almohada... er, sarcófago.
A la mañana siguiente, Mum-Ra había elaborado un plan.
Se armó de valor e invocó a los Antiguos Espíritus del Mal.
- ¿Qué es lo que quieres ahora, Mum-Ra? - le preguntaron las etéreas voces con la irritación de costumbre.
Mum-Ra fue directo al grano.
- Oh, Antiguos Espíritus del Mal, atended a mi súplica: necesito ayuda para derrotar a los Thundercats.
¿Fue un suspiro eso que se escuchó antes que los Espíritus respondieran?
- Escucha, Mum-Ra, todas y cada una de las veces que hemos enviado a alguien, ese alguien termina como aliado de tus enemigos.
De haber tenido labios Mum-Ra se los hubiera mordido para no decirles que eso a final de cuentas era culpa de los Espíritus, pues siempre mandaban a alguien que en el fondo era bueno. De cualquier forma, se esforzó por contener esas palabras y expresar la idea de otra manera.
- Quizá los Espíritus pudieran mandar esta vez a alguien que conozca el valor de la ambición, del poder obtenido rápidamente sin la medida de las consecuencias.
- Mmm...
Mum-Ra se frotó las manos mentalmente; ¡lo estaban considerando! Tal vez en esta ocasión...
- Muy bien, Mum-Ra - dijeron al fin -. Así se hará.
La última sílaba esbozada por los Espíritus se disolvió en el aire a la vez que pequeños pero brillantes rayos brincaban de la punta uno pilares que rodeaban la fosa a la del otro. Una espesa nube de humo de color negro se formó en el medio y, al alcanzar un determinado tamaño, comenzó a flotar hasta quedar sobre el suelo, junto al altar.
Eventualmente, el humo se disipó.
Al final, lo que quedaba era una figura humana, alta, vestida totalmente con una especie de hábito negro bordado con runas plateadas. Su rostro quedaba oculto tras las insondables sombras de su capuchón. Sostenía un báculo cuya punta era rematada con una garra que soportaba una esfera. Al principio, Mum-Ra creyó que era un guante, pero tras observarlo con detenimiento se dio cuenta que la piel de dicha mano era de color dorado.
Tiene un aspecto tenebroso al menos, pensó la momia al acercarse a él.
El enviado por los Espíritus escrutaba la pirámide con algo de interés. Si acaso se sentía desconcertado por encontrarse ahí tan repentinamente, no lo mostraba.
- Bienvenido a la Pirámide Negra - dijo Mum-Ra.
- ¿Pirámide Negra? - murmuró el otro. Se mesó la barbilla -. Adecuado, debo decir.
- Eh... sí. Bueno, te preguntarás por qué estás aquí.
- De hecho, sí.
- ¿Cuál es tu nombre? - preguntó Mum-Ra sinceramente interesado.
La capucha de la figura de negro se deslizó hacia atrás sin que él la tocara y reveló un rostro color dorado, al igual que la mano, de facciones muy finas y delicadas. Sin embargo, lo que más resaltaba en ese rostro eran los ojos: con un iris dorado rodeando unas pupilas en forma de reloj de arena.
Definitivamente tenebroso, festejó la momia para sus adentros.
- Dime primero el tuyo - dijo el otro -; es lo correcto al ser tú el anfitrión.
Mum-Ra se resignó; tenía que ganarlo como aliado.
- Soy Mum-Ra, el Inmortal.
La figura de negro inclinó ligeramente la cabeza.
- Mi nombre es Raistlin Majere.
A continuación, Mum-Ra se enfrascó en un sentido discurso acerca de su situación, sus enemigos y lo que quería de Raistlin, añadiendo como incentivo la promesa de entregarle el control de una parte del planeta.
Raistlin pensó unos instantes antes de responder:
- Si esos espíritus tuyos me trajeron para que acabara con los enemigos que tú no puedes derrotar, entonces es obvio que yo soy más poderoso que tú. Por lo tanto, no es posible que tolere órdenes tuyas.
Mum-Ra dio un paso hacia atrás, sorprendido por la fría lógica de su visitante.
Trató de recuperar terreno.
- Eso podría...
- ¿No ser cierto? - Raistlin terminó la frase por él y esbozó una sonrisa torcida -. Si gustas, podemos averiguarlo.
Sin que mediara una palabra más, Raistlin murmuró unas palabras y una gran bola de fuego que salió de su mano se impactó contra Mum-Ra, quien no pudo hacer más que alegrarse de no haber estado vivo aún.
Dejando tras de sí una humeante masa de vendajes, Raistlin se dio la media vuelta y se alejó, indiferente. Tenía la intención de explorar la Pirámide: un lugar tan antiguo e impregnado de magia debía tener algo interesante por ahí.
Antes de dejar la cámara mortuoria, Raistlin miró por encima de su hombro a la momia que comenzaba a levantarse con mucha lentitud.
- No te molesta que traiga a mi aprendiz, ¿verdad?
- ¿A-aprendiz?
Raistlin levantó una mano y recitó unas complejas palabras. Al terminarlas, apareció junto a él una nueva figura, también vestida de negro, de estatura más baja que Raistlin. Debajo de la capucha podía apreciarse un hermosísimo rostro, en el cual lucían brillantes e inteligentes ojos castaños.
- ¿Shalafi? - preguntó un poco confundido.
- Dalamar, necesito que me ayudes en la exploración de este lugar.
- Sí, Shalafi - respondió Dalamar inclinando ligeramente la cabeza.
- Ah, por cierto, te presento a Mum-Ra - señaló a la momia -, nuestro anfitrión.
- Mucho gusto - saludó Dalamar, mirando con extrañeza a Mum-Ra, quien estaba todo cubierto de hollín.
Mum-Ra gruñó, y no sonó para nada amistoso.
Mientras caminaban por uno de los pasillos iluminados por la luz que emanaba de la esfera del bastón, Dalamar preguntó:
- ¿Dónde estamos exactamente, Shalafi? No recuerdo de haber escuchado de ningún lugar en Krynn con estas características.
- A decir verdad, yo tampoco lo sé a ciencia cierta, pero sospecho que nos encontramos en un mundo diferente.
- Ya veo - murmuró Dalamar en un tono que quería decir ¿y podremos regresar al nuestro? al que Raistlin no hizo caso. Aunque, si su Shalafi estaba tan tranquilo, Dalamar no podía menos que confiar en él.
Dedicaron buena parte del día a tratar de descifrar los jeroglíficos que cubrían las paredes.
- Es un sistema iconográfico de escritura bastante interesante - comentó Dalamar.
Raistlin asintió pero no dijo nada.
Sí, era interesante, y no demasiado difícil de interpretar.
Finalmente, descubrieron que los jeroglíficos de la pared frente a la que estaban contaban la historia de la pirámide: concepción, propósito, cuestiones técnicas (tipo y cantidad de material utilizado, cuántos esclavos trabajaron ahí, ancho, largo, alto, etc.), el por qué de esa ubicación en particular, una plegaria a los dioses protectores de los arquitectos y los albañiles y por último, la dedicatoria al faraón al que se le ocurrió la idea.
- Vaya - comentó Dalamar -. Muy organizados.
Raistlin asintió de nuevo.
- Así que sistema esclavista - susurró -. Eso explica la actitud de Mum-Ra.
Dalamar lo miró sin entender pues había llegado después de esa parte.
- Quería que le ayudara a acabar con unos enemigos suyos - fue toda la explicación que recibió.
Dalamar reprimió una sonrisita. ¿Así que por eso estaba la momia cubierta de hollín?
- Veamos otra pared - dijo Raistlin -. Ahora la traducción será más rápida.
- Sí, Shalafi.
Algún rato después, Mum-Ra, sentado en uno de los escalones que conducían al altar y con Mamut en su regazo, trataba de encontrar la manera con la cual poder convencer a Raistlin para que lo ayudara.
- Simplemente me agarró desprevenido, Mamut - se justificaba más que nada ante sí mismo -, pero no volverá a ocurrir.
Mamut ladró mostrando su simpatía hacia su amo.
- Ven, Mamut - dijo tomando al perro y colocándolo en el piso con cuidado -, veamos qué están haciendo esos dos.
La momia se puso de pie y dirigió sus pasos hacia la fosa llena de agua en el centro de su cámara mortuoria. Una vez ahí, le ordenó a las aguas que le mostraran a Raistlin y su aprendiz.
Si Mum-Ra no hubiera tenido su quijada atada con las vendas, probablemente se le habría caído literalmente al suelo.
La momia sabía que eso era posible y sucedía regularmente en muchos lados, pero nunca habría pensado que alguna vez lo vería. Y *menos* dentro de su propia y sacrosanta pirámide.
El aprendiz estaba apoyado contra la pared, con Raistlin detrás de él. Ambos tenían las túnicas enrolladas hasta la cintura. Las caderas de Raistlin se movían frenéticamente y al aprendiz no parecía disgustarle la situación en lo más mínimo.
Por increíble que pueda parecer, las secas y grises mejillas de Mum-Ra se cubrieron de un tinte rojizo. La momia observaba fijamente la escena, escuchando como hipnotizado los gritos y gemidos que salían de las gargantas de aquellos dos.
El espectáculo terminó antes de que Mum-Ra pudiera reaccionar. Su reacción, por cierto, fue caer de espaldas sobre el duro suelo casi, encima de Mamut.
Poco a poco, se disiparon las nieblas en la mente del antiguo sacerdote. Su primer pensamiento consciente fue que enviaría a Reptilio a desinfectar esa zona. Pero después, una idea interesante se alcanzó a colar a fuerza de insistir mucho. Raistlin debía tener algún afecto por su aprendiz, pues ¿de qué otra forma se podría explicar lo que acababa de ver? Lo primero entonces, era capturar al aprendiz. Y luego...
Luego...
Mum-Ra desechó de inmediato la primera alternativa que se le presentó con tanta fuerza, que si hubiera sido algo material hubiera rebotado un par de veces en el suelo. Dicha alternativa consistía en hacerse pasar por ese muchachito e inducir a Raistlin a atacar a los Thundercats mediante el recurso de la seducción.
¡Yuck!
Así, pues, la momia celebró profusamente la llegada del plan B. Este, más fácil y que prometía la supervivencia intacta de su cordura, estribaba en amenazar la vida del aprendiz si Raistlin no hacía lo que Mum-Ra le ordenaba.
Casi aplaudiendo, Mum-Ra se dio a la tarea de llevar a cabo el paso número uno.
Con algo (bueno, mucho) de recelo, Mum-Ra comandó a las aguas que le mostraran de nuevo a la pareja. Para su gran alivio, Raistlin y su aprendiz caminaban tranquilamente por la zona norte como si nada hubiese pasado. Esbozando una enorme y horrenda sonrisa, la momia constató que aquellos dos dieran una providencial vuelta hacia uno de los tantos corredores donde casualmente había en el suelo una trampa activable a distancia. Ahora, sólo tenía que esperara a que el aprendiz, que iba un poco rezagado, pasara exactamente por el lugar. El resto sería ful metmes* comido.
¡Oh, sí!
¡Ya casi...!
Un paso más y...
¡Ahora!
Mum-Ra dio la orden en su antiguo lenguaje y, al instante, la loza debajo del pie de Dalamar se desplazó hacia un lado, dejando un espacio vacío que se extendía aproximadamente diez metros hacia abajo y que abarcaba todo lo ancho del corredor.
No obstante, el elfo no fue tomado tan de sorpresa.
Acostumbrado como estaba a un ambiente hostil (la Torre de Alta Hechicería de Palanthas era mucho peor que la Pirámide Negra), Dalamar iba, como vulgarmente se dice, con un ojo al gato y el otro al garabato, así que alcanzó a detenerse y retroceder un paso justo en cuanto sus finos oídos captaron el ruido que ocasionó el desplazamiento de la piedra. Sin tomárselo personal, Dalamar salvó la distancia de tres metros que había de un extremo al otro con un simple hechizo de teletransportación y continuó su camino detrás del Shalafi sin decir "esta boca es mía", pues Raistlin tampoco dijo nada.
Mum-Ra parpadeó un aproximado de quinientas veces mientras procesaba lo que había ocurrido.
- Wahg... - logró farfullar al final.
Mamut, perro fiel, lamió con afecto el rostro de su amo hasta hacerlo reaccionar. La momia sacudió la cabeza. Decidió que lo intentaría una vez más, y si fracasaba, le pediría a los Espíritus del Mal que regresaran a Raistlin y a su ama...prendiz de regreso a donde pertenecían.
Sí, ese sería el mejor curso de acción.
Ahora, ¿qué hacer, qué hacer...?
¡Ah!
Utilizando todo su poder e influencia, Mum-Ra reconfiguró los pasillos de la zona donde estaban aquellos dos, convirtiéndolos en un laberinto. No que antes fuera muy fácil navegar por ellos, pero a partir de ese momento sería peor, mucho peor.
¡Mwahaha!
Después sería muy fácil separarlos.
¡Mwahahahahaha!
Una pared se deslizó detrás de Raistlin haciendo todo el alboroto que puede hacer al deslizarse una pared que ha estado en ese mismo lugar por miles de años. Y luego se deslizó una a su izquierda. Y luego otra a la derecha. Pero lo que le colmó la paciencia al Túnica Negra fue que se moviera la que tenía enfrente, aquella cuyos jeroglíficos estaba leyendo.
- ¡Como si no fuera suficiente con el ruido! Dalamar, hay que regresar todas las paredes a donde estaban.
- Sí, Shalafi - respondió el elfo.
- Ese es su problema - pensó Mum-Ra, que los observaba desde su recinto -. Le dice que sí a todo...
A pesar de haberlos escuchado, la momia no creía que aquellos dos fueran capaces de mover las paredes de *SU* pirámide.
La sonrisa se desvaneció de sus grises labios cuando se dio cuenta de que, a pesar de que obviamente les costaba mucho esfuerzo y lo hicieron muy lentamente, las paredes regresaron a su lugar original. De alguna forma, los mismos y traidores muros parecían ayudar, aliviados de regresar a donde habían pasado tan tranquilos tanto tiempo.
- ¡Antiguos Espíritus del Mal, escuchen la súplica de este servidor suyo!
- ¿Qué quieres ahora, Mum-Ra? Es imposible que Raistlin Majere se haya aliado con los Thundercats...
- No, oh grandes y poderosos Espíritus - Mum-Ra se había postrado ante el altar -. Raistlin ni siquiera ha salido de la Pirámide Negra.
- ¿Entonces?
- No he podido hacer que se alíe a mí - admitió la momia -. Intenté atrapar a su aprendiz para obligarlo de esa forma, pero no lo he conseguido.
Los Espíritus soltaron una risita.
- Esa no es la manera, Mum-Ra. Raistlin funciona mediante un sistema de intereses - explicaron los Espíritus en tono condescendiente -. Consigue algún artefacto mágico antiguo y poderoso y dile que se lo darás si destruye a los Thundercats.
- ¿Un artefacto antiguo y poderoso? - Mum-Ra sonrió. Ya tenía listo su siguiente plan. Agradeció a los Espíritus y salió de su cámara en busca de Raistlin y su aprendiz.
- Raistlin Majere, tengo un trato que ofrecerte.
Sin decir nada, Raistlin dejó de mirar la pared y posó sus ojos dorados sobre la momia.
- Mis enemigos, los Thundercats, tienen en su poder una espada muy antigua y muy poderosa. Si los derrotas como te pedí antes, puedes quedarte con ella.
- Los magos en Krynn no podemos usar armas - explicó Dalamar, pues Raistlin había decidido no responder y regresar a los jeroglíficos.
- Pe-pero la Espada del Augurio es mágica...
- ¿Qué hace? - preguntó el elfo, amablemente interesado.
- Um... con ella se puede ver más allá de lo evidente, dispara rayos de energía de diversos tipos, regresa a la mano de su dueño...
Dalamar miró a Raistlin por un segundo antes de responder:
- No es suficiente para lo que pides.
Mum-Ra estuvo a punto de ponerse a dar cabezazos contra la misma pared que Raistlin leía.
Hizo un repaso de todas sus posesiones. Ofreció cada una de ellas. Sin embargo, la única vez que Raistlin se mostró ligeramente intrigado fue cuando Dalamar preguntó si todo aquello entraba en el trato.
La momia dejó caer los hombros. Tendría que aceptar su fracaso ante los Espíritus una vez más. Tres veces en un día era mucho, incluso para él. Se dio la vuelta y se fue arrastrando los pies, seguido por Mamut, que miraba a su amo con compasión.
- Dame la pirámide con todo lo que hay dentro - dijo Raistlin de pronto.
- ¿Qué? - Mum-Ra giró sobre sus talones.
- Ya me oíste.
- ¿Y yo dónde voy a vivir? - atinó a preguntar el difundo sacerdote.
No hubo respuesta alguna. Raistlin volvió a los jeroglíficos y Dalamar hizo lo propio. Su Shalafi había pronunciado la última palabra.
- ¡Antiguos Espíritus del Mal...!
- ¿Ahora qué?
- No me es posible lograr hacer de Raistlin mi aliado.
Un largo suspiro flotó en el aire por unos momentos.
- ¿No lograste interesarlo con nada?
- Lo quería todo. La Pirámide Negra y lo que hay en ella.
Hubo un momento de silencio, en el que seguramente los Espíritus consideraron cambiar de servidor, pero Raistlin era muy independiente. No funcionaría, decidieron al final.
- Bien, lo regresaremos a su lugar de origen - dijeron las voces.
- Y a su aprendiz también .
- Sí, también a su aprendiz.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
* Ful metmes --> Puré de habas. Platillo del diario en el antiguo Egipto =P

no subject
^_________^
Ya era hora que retomaras *ese* particular proyecto!
Can't wait for the next part! When are you gonna post it? Solo te digo que lo termines de escribir pronto porque... a decir verdad, Mun-Ra nunca me cayo bien (y como disfruto viendolo sufrir)
*abraza a su Mum-Ra de peluche* ¡hieres sus sentimientos! ;.;
Ya sabes que cuando más hago sufrir a un personaje (cómicamente hablando - tengo que comenzar a hacerlo dramáticamente o.O) es cuando más los quiero. Yo proveo amor apache ^^;;;
No sé si te había comentado, pero tenía por ahi un ficlet del infame Sigmund Nietzche analizando a la momia en cuestión ^^;;;;
Me pregunto si andará por ahí en algún disco o se habrá borrado del todo cuando esta cosa colapsó la primera vez xD
*kandra grita: "WTF?"*
Un fic analizando a la momia?
Demasiado para mi.
no subject
(Anonymous) 2003-12-28 09:24 pm (UTC)(link)Eso es una momia de tropocientos mil años dando consejos sobre relaciones amorosas?
Muy divertido hasta para mi que no veo Thundecats desde que tenia 10 años y he acumulado mucho polvo sobre los libros de la Dragonlance. Bueno, los que llegue a tener, que tampoco era plan de comprarselos todos. o la mitad. o una curta parte o... Creo que me entiendes -_-U
-Juxo
Re: *kandra grita: "WTF?"*
no subject
Sí, sí te entiendo. Yo me quedé al final de la Guerra del Caos ^^;;;;;
Y hay un libro sobre Sturm que nunca terminé de leer. ¡Muy aburrido el condenado! >__< Lo dejé cuando mataron la único personaje que lo hacía soportable u.u Me da lástima porque Sturm es un buen personaje y no lo supieron manejar T.T
Re: *kandra grita: "WTF?"*
Re: *abraza a su Mum-Ra de peluche* ¡hieres sus sentimientos! ;.;
Claro :D
no subject
Me encantó, aunque no sé nada de Dragonlance ^^u. Ojalá que sigas con este proyecto porque me gusta mucho cómo va, muy divertido y la escena yaoi es mosha :333.
Diox, felicidades, quedó muy lindo :P.