The Cookie Fairy (
alcesverdes) wrote2007-04-29 12:27 am
Entry tags:
[KKM] Lealtad
Título Lealtad
Fandom: Kyou Kara Maou
Resumen: La lealtad de Gwendal al Maou es incuestionable. Gen.
Raiting: PG
–Triscaidecafobia –dijo Murata, de pie detrás de la mesa donde esa misma noche se celebraría un banquete oficial.
–¿Disculpe, Su Alteza?–preguntó Gwendal, quien, como encargado de la seguridad del evento—y del castillo—, inspeccionaba el salón personalmente.
Yuuri, por su parte, también esperaba que Murata explicara aquella palabra; no estaba seguro de haberla escuchado antes.
–No, no es nada, Lord Von Voltaire, sólo que por fin recordé la palabra. Triscaidecafobia se refiere al miedo al número trece –Murata señaló la mesa–. Cenaremos trece personas aquí; en nuestro mundo eso algunos lo considerarían mala suerte.
–¡Ah, es verdad!–exclamó Yuuri, golpeando la palma de su mano con el puño de la otra.
–Si el número de invitados supone algún inconveniente –dijo Gwendal frunciendo aún más profundamente el ceño–, me encargaré de encontrar a alguien que...
–¡Ah! ¡No, no!–dijo Murata levantando las manos–. No hay ningún problema. Yo no soy supersticioso, y estoy seguro que el Maou tampoco.
–Sí, así es, yo tampoco creo en eso –dijo Yuuri–. No te preocupes, Gwendal.
Gwendal inclinó ligeramente la cabeza. Yuuri creyó escucharlo suspirar con alivio.
–Como lo deséen –dijo–. Pero ¿por qué temer al número trece en particular?–preguntó después de una pausa.
Murata golpeteó su boca con un dedo.
–No he investigado mucho al respecto, pero entiendo que tiene que ver con la idea de que el décimotercer invitado cometerá traición de una forma o de otra.
–Entiendo –dijo Gwendal–. Pero se trata de una acusación muy grave.
–Así es, por eso quienes creen en que el trece atrae la mala suerte se aseguran de invitar a alguien extra, tal como usted lo sugirió –dijo Murata–. Es una solución práctica y no compromete a nadie. Pero como ya vio, no será necesario tomar tal medida.
Gwendal asintió.
–Bien, en ese caso, el banquete se llevará adelante como se ha planeado –hizo una reverencia–. Ahora, si me disculpan, tengo que proseguir con la inspección.
–Claro, adelante –dijo Yuuri. Una vez que Gwendal se hubo alejado lo suficiente, se volvió hacia Murata–. Si hubiéramos tenido algún inconveniente, ¿a quién crees que Gwendal hubiera podido encontrar para acompañarnos con tan poco tiempo de anticipación?
Murata sonrió y levantó el dedo en alto.
–Creo que lo sé. ¿Te fijaste en la cara que puso cuando le dijimos que no era necesario que trajera a alguien más? Ahora piensa en alguien con el cabello rojo.
Yuuri hizo la conexión instantáneamente.
–¿De verdad crees que...?
Murata asintió.
–Es la única noble disponible y con un rango lo suficientemente elevado como para no ofender a nuestros invitados.
Yuuri tragó saliva, conmovido por el sacrificio que Gwendal había pensado en hacer. A Anissina no le gustaban gran cosa esos eventos; prefería pasar el tiempo en su laboratorio trabajando en “cosas que tuvieran un impacto positivo e inmediato”. De haberla invitado, Gwendal muy probablemente se hubiera comprometido a no huir de ella y permanecer como su conejillo de indias de planta al menos por un mes.
–¡Gwendal es tan noble!–exclamó Yuuri con el puño en alto.
Murata asintió solemnemente.
–Y muy leal –dijo–. No cualquiera se enfrenta a sus miedos de esa manera; deberías condecorarlo –y añadió al oído de Yuuri–: Pero asegúrate de hacerlo en una ceremonia privada.
Fandom: Kyou Kara Maou
Resumen: La lealtad de Gwendal al Maou es incuestionable. Gen.
Raiting: PG
–Triscaidecafobia –dijo Murata, de pie detrás de la mesa donde esa misma noche se celebraría un banquete oficial.
–¿Disculpe, Su Alteza?–preguntó Gwendal, quien, como encargado de la seguridad del evento—y del castillo—, inspeccionaba el salón personalmente.
Yuuri, por su parte, también esperaba que Murata explicara aquella palabra; no estaba seguro de haberla escuchado antes.
–No, no es nada, Lord Von Voltaire, sólo que por fin recordé la palabra. Triscaidecafobia se refiere al miedo al número trece –Murata señaló la mesa–. Cenaremos trece personas aquí; en nuestro mundo eso algunos lo considerarían mala suerte.
–¡Ah, es verdad!–exclamó Yuuri, golpeando la palma de su mano con el puño de la otra.
–Si el número de invitados supone algún inconveniente –dijo Gwendal frunciendo aún más profundamente el ceño–, me encargaré de encontrar a alguien que...
–¡Ah! ¡No, no!–dijo Murata levantando las manos–. No hay ningún problema. Yo no soy supersticioso, y estoy seguro que el Maou tampoco.
–Sí, así es, yo tampoco creo en eso –dijo Yuuri–. No te preocupes, Gwendal.
Gwendal inclinó ligeramente la cabeza. Yuuri creyó escucharlo suspirar con alivio.
–Como lo deséen –dijo–. Pero ¿por qué temer al número trece en particular?–preguntó después de una pausa.
Murata golpeteó su boca con un dedo.
–No he investigado mucho al respecto, pero entiendo que tiene que ver con la idea de que el décimotercer invitado cometerá traición de una forma o de otra.
–Entiendo –dijo Gwendal–. Pero se trata de una acusación muy grave.
–Así es, por eso quienes creen en que el trece atrae la mala suerte se aseguran de invitar a alguien extra, tal como usted lo sugirió –dijo Murata–. Es una solución práctica y no compromete a nadie. Pero como ya vio, no será necesario tomar tal medida.
Gwendal asintió.
–Bien, en ese caso, el banquete se llevará adelante como se ha planeado –hizo una reverencia–. Ahora, si me disculpan, tengo que proseguir con la inspección.
–Claro, adelante –dijo Yuuri. Una vez que Gwendal se hubo alejado lo suficiente, se volvió hacia Murata–. Si hubiéramos tenido algún inconveniente, ¿a quién crees que Gwendal hubiera podido encontrar para acompañarnos con tan poco tiempo de anticipación?
Murata sonrió y levantó el dedo en alto.
–Creo que lo sé. ¿Te fijaste en la cara que puso cuando le dijimos que no era necesario que trajera a alguien más? Ahora piensa en alguien con el cabello rojo.
Yuuri hizo la conexión instantáneamente.
–¿De verdad crees que...?
Murata asintió.
–Es la única noble disponible y con un rango lo suficientemente elevado como para no ofender a nuestros invitados.
Yuuri tragó saliva, conmovido por el sacrificio que Gwendal había pensado en hacer. A Anissina no le gustaban gran cosa esos eventos; prefería pasar el tiempo en su laboratorio trabajando en “cosas que tuvieran un impacto positivo e inmediato”. De haberla invitado, Gwendal muy probablemente se hubiera comprometido a no huir de ella y permanecer como su conejillo de indias de planta al menos por un mes.
–¡Gwendal es tan noble!–exclamó Yuuri con el puño en alto.
Murata asintió solemnemente.
–Y muy leal –dijo–. No cualquiera se enfrenta a sus miedos de esa manera; deberías condecorarlo –y añadió al oído de Yuuri–: Pero asegúrate de hacerlo en una ceremonia privada.

no subject
no subject