alcesverdes: Soapbox (Default)
The Cookie Fairy ([personal profile] alcesverdes) wrote2011-10-03 03:03 pm

Respuestas a un meme de AUs y fusiones


Sha - Conrad y Harry como mosqueteros

Es obvio que Conrad viene de una familia noble, aunque nunca se haya pronunciado al respecto. Tampoco lo niega directamente, pero cada vez que se hace una insinuación, cambia el tema con sutileza.

Como sea, la agrupación de los mosqueteros no es un lugar donde se busque presionar a los otros a contar sus historias. Cada quien tiene sus razones para estar ahí y eso es suficiente. Siempre que sean leales al señor de Trevile, el pasado no importa y tienen todo el futuro por delante.

No obstante todo lo anterior, Harry aun siente la necesidad de tener información detallada de todo lo que se le cruce por delante. De ahí que haya procurado la compañía de Conrad para sacarle lo posible al callado recluta al calor de las copas.
Lo que no esperó fue que al calor de esas mismas copas ambos descubrieran que tenían tanto en común. A eso hay que sumarle unas pocas escaramuzas con los guardias del Cardenal y otras tantas esperas en la antesala de Treville para recibir el respectivo regaño para que terminen siendo amigos entrañables.

(Aunque para cuando Harry pierde el interés en saber, Conrad confiesa y demuestra ser miembro de la familia real.

Claro.)


*



Kmi - Chagum y Dani en el Dresden-verse. Con bonus para contextualizar.

Harry entró a la oscuridad de la fábrica aguantándose las ganas de tararear el tema de los Cazafantasmas. Por un lado, no era prudente llamar la atención mientras evaluaba las circunstancias y, por el otro, daría la impresión equivocada. Él no era un cazafantasmas, aunque en este momento estuviera aparentemente haciendo el trabajo de uno.

Lo habían llamado de emergencia y ni siquiera alcanzó a sacar del bolsillo de su duster la bolsa con la hamburguesa que había comprado de camino a su casa. Lo bueno de ser freelancer era que no tenía horarios fijos. Lo malo de ser freelancer era que no tenía horarios fijos.

Se detuvo en seco en cuanto escuchó algo similiar a una montaña de latas de comida caer al suelo. Se dirigió hacia allá con todo el cuidado del mundo, un paso a la vez, una mano sujetando su vara, todos los sentidos alerta.

Al asomarse por encima de unas cajas apiladas en un rincón, descubrió que, en efecto, el ruido que escuchó eran un montón de latas de comida que habían caído al suelo. Sobre ellas flotaba el fantasma por el que lo habían contratado. Era una niña, y revisaba las latas una por una, revisando la fecha de caducidad (eso lo supo Harry porque la chica repetía la fecha en voz no demasiado baja e iba descartando las que ya estaban pasadas, que hasta el momento eran todas).

Ver aquello hizo sentir a Harry un nudo en el estómago. Por un lado, era el fantasma de una _niña_, y que estuviera tan dedicada a revisar comida era un fuerte indicador de que había muerto de hambre. Bueno, si eso era lo que necesitaba para pasar al otro lado, no era nada que Harry no pudiera proveer---y se lo podría cobrar a su empleador.

Esperando que no estuviera muy aplastada, Harry sacó la hamburguesa de su duster y la dejó sobre la caja tras la cual se escondía. Acto seguido, se alejó un par de metros y se aclaró la garganta.

-Esa la prepararon hoy -dijo.

La fantasma se asustó y dejó caer la lata que había estado sosteniendo. En cuanto vio a Harry, adoptó una posición agresiva, pero él sólo levantó las manos defensivamente.

-Sólo quiero ayudar -dijo con el mismo tono que le hablaba a Míster cuando trataba de convencerlo de meterse a la jaula para llevarlo al veterinario.

La chica fantasma puso la misma cara que Míster.

-Promesa -insistió Harry-. Te la dejaré sin problemas, pero a cambio tienes que hablar conmigo.

Al parecer, el hambre pudo más que la precaución, porque tras titubear sólo un instante más, la fantasma se abalanzó sobre la hamburguesa. Justo como Harry había previsto. Excepto por la parte en que, al momento de sentarse sobre la caja y comenzar a comer, se materializó en una chica de carne y hueso.

-Bueno -dijo ella con la boca llena-, ¿de qué querías hablar?

Harry tardó más de lo planeado en contestar eso, debido a la manera exponencial en que se habían multiplicado los posibles temas.

Por el lado bueno, esto decididamente ameritaba una tarifa extra.

-

Al final, Harry tuvo que ceder y aceptar que "adopción" era el término adecuado para definir su relación con la chica mitad fantasma que conoció en la fábrica---aunque aun no terminaba de concebir que alguien fuera mitad fantasma. Y sin embargo, ahí tenía a Dani enfrente.

Dani no sólo era un enigma intelectual, sino tambien una nena adorable. Molly, Thomas y Karrin no habían fallado en notar lo embobado que Harry estaba con ella, y le habían regalado prácticamente de todo con tal de que tuviera alguna variante de "felicidades, papá" o "el mejor padre del mundo." (Harry habría insistido en que harían mejor dándoselo a Michael, pero no iba a desperdiciar esas tazas nuevas.)

Y es entonces que la niña, quien tiene prohibido salir en su forma fantasma sin permiso pero desde luego que lo hace de todas formas, descubre que planean asesinar a un niño de su edad a causa de un ritual tan siniestro que (ella cree) Harry ni siquiera se atrevería a buscar en los polvorientos libros empolvados sobre los que apoya a Bob la Calavera.

Balsa, la guardaespaldas del chico parece de fiar. Su madre la contrató para que lo protegiera el resto de su vida. Sin embargo, mientras ella distrae a los agresores, Dani se lleva a Chagum, que así se llama el niño, a una locación más segura. La más segura que conoce: el departamento de Harry.

Lo siguiente es que Harry toma el caso pro bono, no sólo porque Balsa seguramente estará buscando a Chagum, o porque Dani le puso ojos enormes, sino, sobre todo, porque nadie merece ser tratado así por los que se llaman familia.

Harry planea decirle unas cuantas verdades al padre de Chagum en cuanto esté frente a él, sea una persona de influencias o no.


*



Tati - Harry conoce a PJO!Hades

[AU de mansion_rpg el día del Apocalipsis]

Tan pronto como el Titán de hielo lo atravesó con su lanza, Harry supo que en cuanto volviera iban a matarlo de nuevo. No estaba seguro quién ganaría el turno, pero apostaba por Murphy.

Harry apretó los dientes para soportar el dolor, y cerró los ojos esperando estar en el cementerio cuando los abriera, como le habían contado que sucedía. Sin embargo, en lugar del familiar entorno de piedra de las tumbas, se encontró en un salón con columnas dóricas.

Primer señal de alarma.

La segunda señal de alarma se la dio el individuo sentado en un trono al fondo de la sala. Era muy pálido, con cabello largo y negrísimo, vestido con una túnica negra y que llevaba una corona de oro en la cabeza.

La inmediata conclusión fue que tanto juntarse con semidioses finalmente pagó con el premio mayor y Harry estaba cara a cara con Hades. No el Hades de Disney, que ya conocía y tenía una idea de cómo manejar, sino con el Hades del universo de Percy, el padre de Nico. Y por lo tanto bastante más peligroso. En especial porque Harry tenía un par de cosas que decirles a todos y cada uno de los miembros de este panteón.

*

Un par de horas más tarde, Harry apareció finalmente en el cementerio. Parecía haber pasado por una batalla mucho peor que la que recién había terminado en Nadalandia, pero tenía una enorme sonrisa de satisfacción que no se la quitó ni los regaños que le hicieron por descuidarse con los titanes.


*



Tati - Ned conoce a Nico

El niño que entra en el Pie Hole llama inmediatamente la atención de Ned. Piel muy pálida, cabello negro, al igual que sus ojos y su indumentaria. Ned pensó que aunque no usara esa chaqueta varias tallas más grande, de todas formas parecería que no le caerían mal un par de sandwiches. O un par de pays.

Se sienta en la barra, justo frente a Ned.

-Bienvenido -dijo Ned a la vez que cede al impulso de colocar de inmediato un plato con una rebanada de pay de fresa frente al chico-. Cortesía de la casa a los clientes primerizos, además estamos probando una receta nueva y agradeceríamos tu opinión -añadió con rapidez por si acaso.

El chico de todas formas lo mira con algo de recelo.

-Difícilmente podría dar mi opinión si no sé a qué sabían los otros.

-Oh, eso tiene fácil remedio -Ned gira sobre su eje y cuando vuelve coloca otro plato junto al anterior, ahora con pay de ruibarbo-. También cortesía, por haber encontrado la falla en mi plan.

El chico sonríe un poco---sólo un poco---con eso, gesto que Ned refleja de forma inconsciente.

El pastelero lo deja comer tranquilo mientras va a cobrarle recoger la cuenta de otros clientes, quienes poco después salen del establecimiento. Como Chuck y Olive se tomaron la tarde libre, ahora sólo quedan en el Pie Hole el extraño chico y él mismo.

Cuando Ned vuelve, los pays son historia. El humor del chico parece haber mejorado infinitesimalmente.

-¿Cuál es el veredicto?

-Me gustó más el de fresa.

-Lo sabía.

-¿Puedo preguntar algo?

-¿Sobre la receta? Supongo que sí, puedes -responde Ned confiado en que aunque se la diga toda, no hay manera de que descubra su verdadero secreto.

-¿Por qué tienes un perro no-muerto en la cocina?

O quizá sí.


*



Nina - En la primera cita de Piper, Harry y Thomas la siguen a ella y al prospecto.

[El AU donde Piper es hija de Thomas]

En serio, ¿por qué la nena tenía tan mal gusto para elegir sus parejas? Definitivamente no era de familia, porque ni siquiera a tío Harry, con todas sus pilas y pilas de fallas, le iba tan mal en ese sentido.

Molly y Karrin, bastiones de sentido común como solían serlo, insistían en que Thomas y Harry sólo eran jueces demasiado estrictos. Thomas contraatacó replicando que ellas no sabían la historia detrás de ese chico, y Harry, comprando un par de binoculares nuevos. Poco después, aun ignorándolas a ambas y la manera en que giraban los ojos, salieron a escondidas a darle un uso decente a las habilidades adquiridas en tantos años de acechar criminales.

No podían usar ni el Blue Beetle (demasiado distintivo) ni el Jeep de Thomas (el pobre ya había sobrevivido lo suficiente a Harry como para presionarlo más), así que fueron a pie. Por fortuna, era un día frío, así que ni el padre ni el tío sobresalían demasiado con sus respectivas gabardinas (la de Thomas era mucho más elegante que la de Harry, faltaba menos).

Pronto encontraron sus objetivos: Piper y el jovencito en turno estaban dentro de un café tomándose un frapuccino. Al menos el chico había tenido la decencia (y el poder económico) de pedir uno para cada uno. Además, no se estaban tomando las manos. Aun.

-Conozco el lugar -dijo Harry-. Hay unas plantas artificiales junto a la mesa de la esquina.

Eso fue suficiente para que ambos se decidieran a entrar.

Sin embargo, justo cuando se acercaban a la puerta, se encontraron cara a cara (es un decir) con una diminuta policía con los brazos cruzados. Ambos, el vampiro y el mago, dieron un respingo en cuanto la reconocieron.

-De verdad que no se puede con ustedes -dijo Karrin.

Sin necesidad de que mediara una palabra más, y sólo con un pequeño gesto con su cabeza, Karrin envió al par de vuelta a casa. Por si acaso, los escoltó todo el camino. Aunque se apiadó de ellos y les permitió comprar un paquete de cerveza---o quizá dos---para mitigar las penas y se preparó mentalmente para escucharlos despotricar sobre los males del mundo.

Iba a ser una tarde larguísima.


*



Nina - teen!Harry y Thomas como semidioses

Porque no es suficiente con todos los monstruos que quieren cenárselo (o almorzárselo o desayunárselo, dependiendo de la hora del día), ahora resulta que hay un hada con primicia sobre su cabeza, prometida el día en que había nacido. Además del panteón griego, también el céltico estaba sobre él. Otra desventaja de ser hijo de Hécate. Muchas gracias, ma.

Por otro lado, una parte de la mente de Harry insiste en que de haberse enterado en otro momento, tal vez miraría el asunto bajo una luz distinta. Así como están las cosas, estando durante una búsqueda en medio de la nada, y completamente solo (Karrin se fue a buscar provisiones después de dejar inconsciente con razón a esa excusa de sátiro llamado Bob), es perfectamente natural que no se lo tome bien. Ahora que se siente justificado, la mano de Harry aprieta su báculo con un poco más de confianza. Sólo un poco.

La Leanansidhe sonríe.

-Si aceptas mi ayuda, será más sencillo -dice.

-Yo creo que no. Se supone que tenemos que terminar la búsqueda usando nuestros propios recursos.

-La astucia es un recurso válido, Harry.

-Lástima que no soy hijo de Hermes.

-Yo no diría que es una lástima.

-Sólo porque así no tendrías ningún tipo de potestad sobre mí.

La Leanansidhe se acerca un poco más. Harry se esfuerza por no retroceder ni un sólo paso. No le dará ese gusto.

-Sería una lástima dejar que se pierda todo ese potencial tuyo. Permíteme ayudarte a sacarlo a la luz.

Harry frunce el ceño y prepara el escudo mágico del brazalete que hizo ese verano como uno de los proyectos de su cabaña.

-No me interesan ni tú ni tus propuestas. ¿Qué tal si mejor te vas por donde viniste y me dejas tranquilo? De preferencia por el resto de mi vida.

El rostro de la Leanansidhe molesta es tan hermoso como terrible. Harry sabe que no le espera nada lindo, pero no va a desdecirse.

La Leanansidhe comienza una invocación. Harry levanta su báculo y con la otra mano alcanza su varita de ataque mientras repasa los hechizos que conoce. No esta seguro de que sea suficiente, pero tampoco va a dejarlo fácil.

Justo cuando la Leanansidhe baja su mano para señalar uno de sus dedos de largas, larguísimas uñas hacia Harry, algo---alguien---lo empuja y lo saca del camino de lo que sea que haya invocado el hada. Harry abre los ojos cuando dejan de moverse para ver que el alguien que lo salvó se pone de pie y se coloca entre él y su atacante. Harry no está muy seguro, pero podría decir, por las trazas, que el recién llegado bien podría ser un hijo de Apolo. ¿Qué estaba haciendo ahí?

-Hierro. Las hadas son susceptibles al hierro -susurra el recién llegado mientras desenreda una cadena de alrededor de su cintura.

Harry asiente, tomando ese dato para su memoria. No tiene nada de hierro, sólo una daga de bronce celestial, pero está dispuesto a ayudar con los hechizos de ataque que conoce.

-Soy Harry -dice.

-Thomas -responde el otro con una sonrisa sinceramente apabullante.

Sí, hijo de Apollo, piensa Harry mientras se pone en guardia.


*



Lau - Molly Carpenter y Harry en el Prime!verse

Molly aun no tenía claro cómo habían llegado hasta Nevada en el Blue Beetle de una pieza. Harry había dicho que a través de una combinación de serenidad, paciencia y muchos vales de gasolina. Ella estaba casi segura de que las probabilidades de que hubiera un milagro involucrado eran altas.

Sin embargo, el punto era que estaban ahí a la mitad del desierto gracias a una de las tantas ideas brillantes y crípticas de Harry sobre su educación. Pero Molly mantendría su boca cerrada. Sabía demasiado bien que no sacaría nada bueno de sus quejas.

Se habían detenido bajo la sombra de una de las tantas mesetas de piedra. Molly salió a estirar las piernas mientras Harry revisaba el mapa que sacó de la guantera.

-Creo que este es un buen sitio -dijo Harry sacando ahora del auto una casa de campaña.

-¿Vamos a acampar aqui?-preguntó Molly, repentinamente alterada y traicionando todas sus buenas intenciones-. ¡Pero estamos en el medio de la nada!

-Y qué mejor lugar para practicar trucos de supervivencia, ¿no te parece?

Molly sintió ganas de tirarle la roca que tenía más a la mano a la cabezota. Pero seguramente lo esperaba y la desviaría o esquivaría, así que no tenía caso.

-Vamos, saltamontes, ayúdame con esto. Es bueno alejarse de vez en cuando de lo conocido -continuó cuando la adolescente se movió a obedecer a regañadientes-. Así aprecias más lo que ya tienes.

-Créeme que ya extraño todo en Chicago -murmuró Molly entre dientes. No volteó hacia arriba porque estaba segura de lo mucho que Harry estaba disfrutando todo eso.

Después de montar el campamento, se tomaron un descanso de veinte minutos antes de comenzar con una sesión de hechizos prácticos que iban escalando en complejidad y magia necesaria para hacerlos.

Molly sentía que Harry la estaba presionando más de lo usual; apenas le daba tiempo para prepararse. Sin embargo, no lo hacía tan rápido como lo había visto a él hacerlo en combate. Hasta cierto punto, la frustraba un poco. ¿Por qué era tan difícil?

-Concéntrate, Molly -dijo Harry, paciente.

Molly asintió y fijó su mirada en la arena del desierto. Tenía que vaciar su mente.

Pero vaciar su mente era difícil cuando se escuchaban repentinas explosiones cerca.

-¿Harry?-exclamó Molly.

Su mentor adoptó una posición de defensa entre ella y el lugar de donde había venido la explosión, que aparentemente era el interior de la meseta.

-No te muevas -dijo él mientras miraba todo con atención.

De nuevo, las buenas intenciones de Molly de obedecer fueron abandonadas cuando un par de robots gigantes---ROBOTS GIGANTES---salieron de una puerta disimulada del costado de la meseta, haciendo que se moviera a esconderse detrás de Harry. Los robots, por cierto, cargaban en brazos a unos chicos, el mayor de los cuales era aproximadamente de la edad de la propia Molly. Detrás de ellos, salió una espesa cortina de humo negro. Y una andanada de chispas.

-Oops -dijo Harry.

Oops de verdad, pensó Molly al ver salir de la abertura más robots cubiertos con espuma contra incendios. Ahora su vida se había movido al terreno de la ciencia ficción, genial.

Bueno, al menos era cierto que estaba aprendiendo montón de cosas en este viaje.


*



Ly - Merlín y Morgana en el Dresden-verse

Algunas personas debían tener tatuado eso de que no se debe nadar contra las corrientes del tiempo. No en la frente porque entonces no lo verían, pero. Sí. Y además de eso, deberían tatuárselo de vuelta cada cierto tiempo, sólo para que recordaran la lección.

El punto, sin embargo, era que alguien estaba tratando de hacer precisamente eso y Harry, a falta de nadie más en la zona, tenía que detenerlo.

Lo mejor sería interrumpir el ritual lo más pronto posible, antes de que fuera imposible detenerlo. ¿Y qué mejor para eso que una Gran Entrada?

-¡Alto ahí ahora mismo!-exclamó brincando dramáticamente al interior del sótano desde las escaleras. Con tan mala suerte que apoyó mal el pie y cayó un tanto aparatosamente sobre el otro mago. Pero logró sobresaltarlo y detenerlo. ¡Punto para los buenos!

-¿Sabes qué es lo que acabas de hacer?-dijo el otro mago empujándolo.

-Tengo una idea, sí -dijo Harry, apuntando al otro con su staff.

Sin embargo, en ese momento, en lugar de que no pasara nada, como había previsto Harry, hubo una explosión de luz y dos figuras se materializaron en el centro del círculo formado por velas.

-...campanas infernales -murmuró Harry mirándolos.

Eran dos chicos vestidos con ropas del medioevo. Ella era muy, muy hermosa y él... orejón, pero sus ojos eran intensos. Además de que comprensiblemente, se veían muy confundidos.

Pero eso no era nada a lo confundido que se sintió Harry cuando los jovencitos se presentaron como Merlín y Morgana. /El/ Merlín original y /la/ Fata Morgana.

El mago que los invocó había salido huyendo, así que Harry ahora tenía que explicarles ahora que devolverlos a su tiempo tratando de que no se enteraran mucho de cuál era su situación.

Gran momento para alegrarse de no tener vida social, pensó Harry mientras evitaba que Morgana se asomara por la ventana a la calle y que Merlín metiera los dedos a los enchufes. Esto iría para largo.

Tan largo.