The Cookie Fairy (
alcesverdes) wrote2004-01-09 11:59 pm
'Meiji A Través del Espejo' - Cap 2
Disclaimer: Nada me pertenece de manera legal, ¿de acuerdo?
CAPITULO 2
Oniwabanshuu en Ciernes
La abuela sostenía una conversación con Happosai, bien entrada la mañana del día siguiente al de su llegada. El anciano estaba, por cierto, en una posición indecorosa: sujeto a un árbol con una gruesa soga, que le daba varias vueltas alrededor de su cuerpo, rematada con un nudo ciego.
- Ay, Happi, de toda las personas del mundo, tenías que atacarlo a él.
- Y yo cómo iba a saber que se trataba precisamente del legendario Shinomori Aoshi? - replicó Happosai, retorciéndose.
- Y aunque lo hubieras sabido... - suspiró la abuela - ¿Porqué no mejor me dices por qué nos trajiste a este año en particular? Si mal no recuerdo, Japón cruza ahora por una etapa de gran inestabilidad política.
- ¿Quieres decir que mi decisión no fue la correcta?
- Te lo voy a poner de esta manera: nos hubiera ido peor ¡sólo si hubieras querido ir a Hiroshima el 6 de agosto de 1945! - al llegar la abuela a este punto, Happosai recibió un bastonazo en la cabeza.
- ¿Tan mal están las cosas? - gimió.
- Eres un inútil - masculló la anciana, antes de darse la media vuelta.
La tarde anterior, cuando Shinomori Aoshi y Happosai tuvieron su memorable -de acuerdo a la opinión de Happosai- batalla en la que éste último quedó completamente inconsciente en menos de 0.001 segundos (según el cronómetro de Soun), la pandilla decidió de inmediato cambiar al anciano tirano por el joven. Dicho joven, una vez pasado el aturdimiento inicial, les dijo nada amablemente que se fueran de ahí y lo dejaran en paz. No obstante, aquellos siguieron insistiendo, y no amedrentaron siquiera cuando Shinomori blandió sus espadas frente a ellos. Finalmente, Aoshi, harto, se dio por vencido y los adoptó como ayudantes/sirvientes/objetos-que-se-pueden-golpear-durante-el-entrenamiento, siempre y cuando lo molestaran lo menos posible.
Después de presentarse, y de que el nuevo amo se fuera a dormir -tan lejos como pudo-, Kuno explicó, con tono solemne, que el nombre de Shinomori Aoshi pertenecía al legendario Okashira Oniwabanshuu de finales del S. XIX, figura histórica real y uno de los artistas marciales más grandes que jamás haya existido en el Japón (él sabía esto porque cuando era niño y se portaba mal, lo obligaban a estudiar historia, y un día por error le dieron ciertos documentos secretos).
- ¡Con razón venció tan fácilmente al maestro! - exclamó Soun mientras él y el panda ataban al todavía inconsciente Happosai a un árbol - He escuchado grandes leyendas sobre él, ¡me alegra tanto que sean verdad! ¡Por fin lograremos deshacernos de la tiranía del maestro, Saotome! - exclamó con alegría, tomando al panda de las garras tan pronto como terminó el nudo ciego. Panda y humano se pusieron a bailar al compás de una música que sólo ellos escuchaban. Probablemente se trataba de polka.
- Me pregunto si querría ser mi maestro y enseñarme algunas de sus técnicas - murmuró Kuno, espada al hombro y mirando al cielo -. Entonces podré derrotar a Saotome y la linda Akane quedará sólo para mí
- Si de verdad es tan fuerte - dijo Mousse, empapado - y aprendo sus técnicas, podré derrotar a Saotome y Shampoo querrá casarse conmigo.
Un puño fuerte golpeó en ese instante la cabeza de Mousse, teniendo como efecto la aparición un enorme chichón en el área afectada. Este puño pertenecía a la mencionada Shampoo, que aprovechó el pie para hacer su aparición, seguida de cerca por Ukyo y la abuela.
- Shampoo nunca casarse contigo! ¡Eso definitivo!
- ¡Pero, Shampoo...! - gimió Mousse, desolado.
A la mañana siguiente, cuando Aoshi regresó, se encontró para su gran sorpresa con que los locos se habían multiplicado.
El desayuno fue breve, pero nada tranquilo: Mousse no dejaba de rogarle a Shampoo que se casara con él una vez que derrotara a Ranma y ella le respondía a gritos que jamás sucedería ninguna de las dos cosas; Happosai gritaba desde su árbol que tenía hambre; Soun le preguntaba servilmente a Aoshi cada dos minutos si no quería alguna cosita más; Kuno se plantó a su lado pidiéndole que se dignara a ser su maestro y Ukyo ofrecía sus okonomiyakis constantemente con gran alboroto. Los únicos que no decían nada eran Genma, por la sencilla razón de que los pandas no hablan, y la abuela.
Pero los otros eran más que suficiente como para volver loco a cualquiera que no fuera Kasumi.
Aoshi se puso de pie y les dirigió una mirada tan gélida, que el resto de los presentes la sintió en los huesos. Eso solo fue suficiente para callarlos. Después, y sin que mediara ni una sola palabra, Shinomori se dio la media vuelta y se fue.
A partir de entonces, lo único que se escuchó en las montañas fue el ulular del viento entre los árboles y el canto de los pájaros
Quince minutos después, cuando recobraron el movimiento consciente de sus extremidades, Soun, Genma, Kuno y Mousse se dedicaron a limpiar campamento, recoger leña, remendar la ropa de Aoshi, etc., etc., etc. Mientras lo hacían, Kuno y Mousse seguían rumiando la idea de hacer de Aoshi su maestro. En cuanto terminaron con las tareas ya mencionadas, se pusieron de acuerdo con la mirada (o al menos lo intentaron: Kuno no pudo ver los ojos de Mousse debido a los lentes de este último) y fueron a buscar a su nuevo amo.
- ¿Adónde vas, Mousse? - preguntó la abuela desde lo alto de su bastón.
- A buscar a Shinomori - replicó el aludido muy seguro de sí.
- ¿Para qué? No me digas que vas a pedirle que te enseñe sus técnicas, porque no lo va a hacer.
- ¿Por qué? ¿Sólo porque soy chino?
- Eso no tiene nada que ver. Tampoco se las va a enseñar a Kuno, no importa cuanto le rueguen. En esta etapa de su vida, está obsesionado con conseguir venganza.
- ¿A qué se refiere, anciana? - intervino Kuno.
- No estoy muy segura, pues lo que he oído sobre esto son sólo rumores, pero se dice aquí, en estas montañas y en este tiempo entrenaba para vengar la muerte de sus compañeros, asesinados por protegerlo. Por eso es que no tiene tiempo para perder enseñándole sus técnicas a un par de ilusos como ustedes.
- ¿Quién los mató? - preguntó Mousse curioso.
- No sé. Como te digo, lo escuché de segunda o incluso de tercera mano, muchos años después de que todo sucedió. Además, nada de esto fue anotado en la historia oficial.
- ¡Ya sé! - exclamó Kuno, con la cara brillante - Si averiguamos quién los mató y nos encargamos de él o ellos, entonces tendrá tiempo de enseñarnos.
- Es una estupenda idea! - dijo Mousse, golpeando su puño derecho sobre la palma extendida de su mano izquierda - ¡Eres un genio!
- ¡Lo sé!
Se tomaron de las manos. Detrás de ellos el bosque cambió a un fondo blanco con chispas de colores.
- ¡Por fin venceremos a Ranma!
- ¡Mi dulce Akane, espera un poco más, en poco tiempo te liberaré de ese absurdo compromiso!
- ¡Amada Shampoo, pronto, muy pronto nos casaremos!
La abuela se limitaba a observarlos.
- Sería muy difícil responder - pensaba - si alguien me preguntara en este momento si en mi vida he visto a alguno más estúpido que este par.
El par de "rivales de amor" de Ranma se dedicó entonces a vigilar a Aoshi con el afán de descubrir el nombre del o los asesinos de sus amigos. No lo dejaban ni a sol ni a sombra.
Naturalmente, todos sus intentos fueron infructuosos.
Plan: Mousse quiso aprovechar que Shinomori tomaba sus baños en un estanque cercano para que Mu-muchan se acercara lo más posible.
Contratiempo: se trataba de un estanque de aguas termales.
Plan: emborrachar a Aoshi con un sake sacado de quién-sabe-dónde (probablemente de las mangas de Mousse).
Contratiempo: a Shinomori no le gustaba beber.
Plan: hipnotismo.
Contratiempo: Aoshi se hartó por fin y utilizó a ambos conspiradores para practicar en ellos unos movimientos nuevos, que por cierto no pudieron ni ver, mucho menos aprenderlos.
- ¡Pero no me daré por vencido! - prometió Kuno a través de los vendajes que le aplicaba Soun.
- ¡Juro que descubriré el nombre del asesino! - exclamó Mousse con determinación para dar luego un brinquito por la brusquedad de las curaciones del panda.
- Creo que deberían dejar eso por la paz - dijo Soun.
~Los va a terminar matando.~
Aprovechando el comentario de Genma, Mousse dijo con aire de mártir:
- Me detendría sólo si Shampoo me lo pidiera...
- No - replicó la chica sentada en el tronco de un árbol, cruzada de brazos y con desprecio en el rostro -. Si Mousse querer morir, allá él.
- Pero, Shampoo... - lloriqueó Mousse, extendiendo con patética expresión los brazos hacia su amada hasta donde la inflamación de sus músculos se lo permitió.
En ese momento, Happosai habló solemne desde su árbol.
- Si lo que buscan es saber el nombre del asesino, yo lo sé.
- ¿De verdad? - exclamaron los demás en coro.
- ¿Cómo es que lo sabes, Happi?
- No deben subestimarme. Les diré todo, pero sólo si me desatan.
- No me parece que sea una buena idea - murmuró Soun al oído de Genma.
~A mi tampoco~ escribió el panda con kanjis pequeños en la esquina inferior izquierda de uno de sus letreros.
- ¡No puedo creerlo! - dijo Soun, vendado de pies a cabeza - ¡Pensé que se trataba sólo de una leyenda!
~Yo también~ ponía el letrero del panda con kanjis irregulares; le era difícil escribir estando en las mismas condiciones que Tendou.
- Pues créanlo porque es verdad. Si no, que me parta un rayo en este instante.
De la nada, el cielo se oscureció en ese instante.
Happosai brincó buscando refugio en el regazo de Ukyo, pero ella, haciendo gala de reflejos, lo rechazó con su pala. El anciano fue a estrellarse contra una piedra. Soun y Genma, cuerda en mano y en garra se acercaron con la intención de volver a amarrarlo. Para su mala suerte, Happosai estaba consciente todavía. Tendou y Saotome fueron golpeados de nuevo.
Toda la secuencia anterior se llevó a cabo en menos de 10 segundos.
- En ese caso - dijo Kuno con voz solemne que contrastaba ridículamente con su aspecto de momia egipcia - debemos ir de inmediato a Tokyo a destruir a ese Himura Battousai del que habla el maestro.
- Y mientras más pronto, mejor - Mousse comenzó a hacer su maleta.
- Par de estúpidos - suspiró la abuela. Se volvió hacia Happosai - ¿Por qué tuviste que decirles eso?
- Porque ya me enfadé de estar aquí. Quiero ir a Tokyo, donde están todas las chicas lindas.
- ¡No tienes remedio! - bastonazo -. Sin embargo, por un lado tienes razón; debemos encontrar a los demás para regresar a nuestra época. Jamás hubiéramos podido salir de aquí con esos dos queriendo aprender las técnicas de Shinomori Aoshi. Por cierto, Happi, ¿dónde está el espejo?
- ¡Por supuesto que no te lo voy a decir! - pataleó el anciano - ¡Yo me quiero quedar en este siglo!
- Seguramente está en su bolsa de ropa interior - aventuró Ukyo.
- Shampoo ir a buscarlo - se ofreció la jovencita china.
Le tomó un poco de tiempo, pero finalmente Shampoo pudo sobreponerse a su asco por meter la mano al saco de "tesoros" de Happosai. Después de un rato de rebuscar dio con el mango. Al sacarlo, se dio cuenta que era sólo... el mango. Recordando que había estado roto y pegado con cinta adhesiva la última vez que lo usaron, sacó todo el contenido de la bolsa ante la mirada desesperada del dueño, sin encontrar nada.
- Bien, Happi, ¿dónde está? - preguntó finalmente la abuela, esforzándose por ser paciente.
- No lo sé.
La abuela le dedicó una mirada terrible, tanto, que a Happosai no le quedó más remedio que confesar.
- Cuando viajamos, los pedazos se separaron, y como no tengo ganas de regresar, no me fijé donde cayeron.
- Tonto - dijo la abuela, alzando lo que no podía ser más que un trozo del espejo -. Esto estaba en el lugar donde caímos Shampoo y yo - sacó otro pedazo de entre sus ropas - y este dónde Ukyo cayó. Lo que quiere decir que los trozos se repartieron entre los viajeros. Sólo tenemos que esperar que los demás los hayan recogido.
Happosai se sintió a punto de caerse al suelo de la impresión. ¡Sí era posible que volvieran a su tiempo! Furioso, decidió en ese mismo momento, dedicarse a impedirlo, costase lo que costase.
Por lo pronto, era imposible recobrar las piezas que la abuela tenía en su poder, pero todavía podía apoderarse de las que habían caído cerca de Genma, Soun, Mousse y Kuno. Iba a correr hacía ellos para conseguir la información, pero la abuela le dijo que no tenía objeto y le mostró otras cuatro piezas.
- ¡Eso no importa! - exclamó Happosai - Todavía faltan más trozos, ¡y yo las obtendré primero, vieja bruja!
- ¿A QUIÉN LLAMAS VIEJA, ANCIANO DECRÉPITO? - gritó la abuela, mientras golpeaba a Happosai en la cabeza con su bastón. De nuevo.
Un par de horas después, todo el grupo del S. XX se dirigía al Tokyo del S. XIX. Iban sobre una carreta de un panda de fuerza. A Happosai se le encontraba amarrado en la parte de atrás, “dormido” aún, debajo de un montón de mantas. El resto de los viajeros estaba cómodamente sentados sobre dichas mantas.
Cuando al atardecer Aoshi regresó al campamento, se sorprendió mucho al ver que los locos ya no estaban ahí. Pero al mismo tiempo se sintió aliviado, ya que por fin podría seguir en paz con su entrenamiento.
Luego se dio cuenta de que le habían robado todas las ollas.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
(Continuará...)
um... quedó más o menos .-.
Oniwabanshuu en Ciernes
La abuela sostenía una conversación con Happosai, bien entrada la mañana del día siguiente al de su llegada. El anciano estaba, por cierto, en una posición indecorosa: sujeto a un árbol con una gruesa soga, que le daba varias vueltas alrededor de su cuerpo, rematada con un nudo ciego.
- Ay, Happi, de toda las personas del mundo, tenías que atacarlo a él.
- Y yo cómo iba a saber que se trataba precisamente del legendario Shinomori Aoshi? - replicó Happosai, retorciéndose.
- Y aunque lo hubieras sabido... - suspiró la abuela - ¿Porqué no mejor me dices por qué nos trajiste a este año en particular? Si mal no recuerdo, Japón cruza ahora por una etapa de gran inestabilidad política.
- ¿Quieres decir que mi decisión no fue la correcta?
- Te lo voy a poner de esta manera: nos hubiera ido peor ¡sólo si hubieras querido ir a Hiroshima el 6 de agosto de 1945! - al llegar la abuela a este punto, Happosai recibió un bastonazo en la cabeza.
- ¿Tan mal están las cosas? - gimió.
- Eres un inútil - masculló la anciana, antes de darse la media vuelta.
La tarde anterior, cuando Shinomori Aoshi y Happosai tuvieron su memorable -de acuerdo a la opinión de Happosai- batalla en la que éste último quedó completamente inconsciente en menos de 0.001 segundos (según el cronómetro de Soun), la pandilla decidió de inmediato cambiar al anciano tirano por el joven. Dicho joven, una vez pasado el aturdimiento inicial, les dijo nada amablemente que se fueran de ahí y lo dejaran en paz. No obstante, aquellos siguieron insistiendo, y no amedrentaron siquiera cuando Shinomori blandió sus espadas frente a ellos. Finalmente, Aoshi, harto, se dio por vencido y los adoptó como ayudantes/sirvientes/objetos-que-se-pueden-golpear-durante-el-entrenamiento, siempre y cuando lo molestaran lo menos posible.
Después de presentarse, y de que el nuevo amo se fuera a dormir -tan lejos como pudo-, Kuno explicó, con tono solemne, que el nombre de Shinomori Aoshi pertenecía al legendario Okashira Oniwabanshuu de finales del S. XIX, figura histórica real y uno de los artistas marciales más grandes que jamás haya existido en el Japón (él sabía esto porque cuando era niño y se portaba mal, lo obligaban a estudiar historia, y un día por error le dieron ciertos documentos secretos).
- ¡Con razón venció tan fácilmente al maestro! - exclamó Soun mientras él y el panda ataban al todavía inconsciente Happosai a un árbol - He escuchado grandes leyendas sobre él, ¡me alegra tanto que sean verdad! ¡Por fin lograremos deshacernos de la tiranía del maestro, Saotome! - exclamó con alegría, tomando al panda de las garras tan pronto como terminó el nudo ciego. Panda y humano se pusieron a bailar al compás de una música que sólo ellos escuchaban. Probablemente se trataba de polka.
- Me pregunto si querría ser mi maestro y enseñarme algunas de sus técnicas - murmuró Kuno, espada al hombro y mirando al cielo -. Entonces podré derrotar a Saotome y la linda Akane quedará sólo para mí
- Si de verdad es tan fuerte - dijo Mousse, empapado - y aprendo sus técnicas, podré derrotar a Saotome y Shampoo querrá casarse conmigo.
Un puño fuerte golpeó en ese instante la cabeza de Mousse, teniendo como efecto la aparición un enorme chichón en el área afectada. Este puño pertenecía a la mencionada Shampoo, que aprovechó el pie para hacer su aparición, seguida de cerca por Ukyo y la abuela.
- Shampoo nunca casarse contigo! ¡Eso definitivo!
- ¡Pero, Shampoo...! - gimió Mousse, desolado.
A la mañana siguiente, cuando Aoshi regresó, se encontró para su gran sorpresa con que los locos se habían multiplicado.
El desayuno fue breve, pero nada tranquilo: Mousse no dejaba de rogarle a Shampoo que se casara con él una vez que derrotara a Ranma y ella le respondía a gritos que jamás sucedería ninguna de las dos cosas; Happosai gritaba desde su árbol que tenía hambre; Soun le preguntaba servilmente a Aoshi cada dos minutos si no quería alguna cosita más; Kuno se plantó a su lado pidiéndole que se dignara a ser su maestro y Ukyo ofrecía sus okonomiyakis constantemente con gran alboroto. Los únicos que no decían nada eran Genma, por la sencilla razón de que los pandas no hablan, y la abuela.
Pero los otros eran más que suficiente como para volver loco a cualquiera que no fuera Kasumi.
Aoshi se puso de pie y les dirigió una mirada tan gélida, que el resto de los presentes la sintió en los huesos. Eso solo fue suficiente para callarlos. Después, y sin que mediara ni una sola palabra, Shinomori se dio la media vuelta y se fue.
A partir de entonces, lo único que se escuchó en las montañas fue el ulular del viento entre los árboles y el canto de los pájaros
Quince minutos después, cuando recobraron el movimiento consciente de sus extremidades, Soun, Genma, Kuno y Mousse se dedicaron a limpiar campamento, recoger leña, remendar la ropa de Aoshi, etc., etc., etc. Mientras lo hacían, Kuno y Mousse seguían rumiando la idea de hacer de Aoshi su maestro. En cuanto terminaron con las tareas ya mencionadas, se pusieron de acuerdo con la mirada (o al menos lo intentaron: Kuno no pudo ver los ojos de Mousse debido a los lentes de este último) y fueron a buscar a su nuevo amo.
- ¿Adónde vas, Mousse? - preguntó la abuela desde lo alto de su bastón.
- A buscar a Shinomori - replicó el aludido muy seguro de sí.
- ¿Para qué? No me digas que vas a pedirle que te enseñe sus técnicas, porque no lo va a hacer.
- ¿Por qué? ¿Sólo porque soy chino?
- Eso no tiene nada que ver. Tampoco se las va a enseñar a Kuno, no importa cuanto le rueguen. En esta etapa de su vida, está obsesionado con conseguir venganza.
- ¿A qué se refiere, anciana? - intervino Kuno.
- No estoy muy segura, pues lo que he oído sobre esto son sólo rumores, pero se dice aquí, en estas montañas y en este tiempo entrenaba para vengar la muerte de sus compañeros, asesinados por protegerlo. Por eso es que no tiene tiempo para perder enseñándole sus técnicas a un par de ilusos como ustedes.
- ¿Quién los mató? - preguntó Mousse curioso.
- No sé. Como te digo, lo escuché de segunda o incluso de tercera mano, muchos años después de que todo sucedió. Además, nada de esto fue anotado en la historia oficial.
- ¡Ya sé! - exclamó Kuno, con la cara brillante - Si averiguamos quién los mató y nos encargamos de él o ellos, entonces tendrá tiempo de enseñarnos.
- Es una estupenda idea! - dijo Mousse, golpeando su puño derecho sobre la palma extendida de su mano izquierda - ¡Eres un genio!
- ¡Lo sé!
Se tomaron de las manos. Detrás de ellos el bosque cambió a un fondo blanco con chispas de colores.
- ¡Por fin venceremos a Ranma!
- ¡Mi dulce Akane, espera un poco más, en poco tiempo te liberaré de ese absurdo compromiso!
- ¡Amada Shampoo, pronto, muy pronto nos casaremos!
La abuela se limitaba a observarlos.
- Sería muy difícil responder - pensaba - si alguien me preguntara en este momento si en mi vida he visto a alguno más estúpido que este par.
El par de "rivales de amor" de Ranma se dedicó entonces a vigilar a Aoshi con el afán de descubrir el nombre del o los asesinos de sus amigos. No lo dejaban ni a sol ni a sombra.
Naturalmente, todos sus intentos fueron infructuosos.
Plan: Mousse quiso aprovechar que Shinomori tomaba sus baños en un estanque cercano para que Mu-muchan se acercara lo más posible.
Contratiempo: se trataba de un estanque de aguas termales.
Plan: emborrachar a Aoshi con un sake sacado de quién-sabe-dónde (probablemente de las mangas de Mousse).
Contratiempo: a Shinomori no le gustaba beber.
Plan: hipnotismo.
Contratiempo: Aoshi se hartó por fin y utilizó a ambos conspiradores para practicar en ellos unos movimientos nuevos, que por cierto no pudieron ni ver, mucho menos aprenderlos.
- ¡Pero no me daré por vencido! - prometió Kuno a través de los vendajes que le aplicaba Soun.
- ¡Juro que descubriré el nombre del asesino! - exclamó Mousse con determinación para dar luego un brinquito por la brusquedad de las curaciones del panda.
- Creo que deberían dejar eso por la paz - dijo Soun.
~Los va a terminar matando.~
Aprovechando el comentario de Genma, Mousse dijo con aire de mártir:
- Me detendría sólo si Shampoo me lo pidiera...
- No - replicó la chica sentada en el tronco de un árbol, cruzada de brazos y con desprecio en el rostro -. Si Mousse querer morir, allá él.
- Pero, Shampoo... - lloriqueó Mousse, extendiendo con patética expresión los brazos hacia su amada hasta donde la inflamación de sus músculos se lo permitió.
En ese momento, Happosai habló solemne desde su árbol.
- Si lo que buscan es saber el nombre del asesino, yo lo sé.
- ¿De verdad? - exclamaron los demás en coro.
- ¿Cómo es que lo sabes, Happi?
- No deben subestimarme. Les diré todo, pero sólo si me desatan.
- No me parece que sea una buena idea - murmuró Soun al oído de Genma.
~A mi tampoco~ escribió el panda con kanjis pequeños en la esquina inferior izquierda de uno de sus letreros.
- ¡No puedo creerlo! - dijo Soun, vendado de pies a cabeza - ¡Pensé que se trataba sólo de una leyenda!
~Yo también~ ponía el letrero del panda con kanjis irregulares; le era difícil escribir estando en las mismas condiciones que Tendou.
- Pues créanlo porque es verdad. Si no, que me parta un rayo en este instante.
De la nada, el cielo se oscureció en ese instante.
Happosai brincó buscando refugio en el regazo de Ukyo, pero ella, haciendo gala de reflejos, lo rechazó con su pala. El anciano fue a estrellarse contra una piedra. Soun y Genma, cuerda en mano y en garra se acercaron con la intención de volver a amarrarlo. Para su mala suerte, Happosai estaba consciente todavía. Tendou y Saotome fueron golpeados de nuevo.
Toda la secuencia anterior se llevó a cabo en menos de 10 segundos.
- En ese caso - dijo Kuno con voz solemne que contrastaba ridículamente con su aspecto de momia egipcia - debemos ir de inmediato a Tokyo a destruir a ese Himura Battousai del que habla el maestro.
- Y mientras más pronto, mejor - Mousse comenzó a hacer su maleta.
- Par de estúpidos - suspiró la abuela. Se volvió hacia Happosai - ¿Por qué tuviste que decirles eso?
- Porque ya me enfadé de estar aquí. Quiero ir a Tokyo, donde están todas las chicas lindas.
- ¡No tienes remedio! - bastonazo -. Sin embargo, por un lado tienes razón; debemos encontrar a los demás para regresar a nuestra época. Jamás hubiéramos podido salir de aquí con esos dos queriendo aprender las técnicas de Shinomori Aoshi. Por cierto, Happi, ¿dónde está el espejo?
- ¡Por supuesto que no te lo voy a decir! - pataleó el anciano - ¡Yo me quiero quedar en este siglo!
- Seguramente está en su bolsa de ropa interior - aventuró Ukyo.
- Shampoo ir a buscarlo - se ofreció la jovencita china.
Le tomó un poco de tiempo, pero finalmente Shampoo pudo sobreponerse a su asco por meter la mano al saco de "tesoros" de Happosai. Después de un rato de rebuscar dio con el mango. Al sacarlo, se dio cuenta que era sólo... el mango. Recordando que había estado roto y pegado con cinta adhesiva la última vez que lo usaron, sacó todo el contenido de la bolsa ante la mirada desesperada del dueño, sin encontrar nada.
- Bien, Happi, ¿dónde está? - preguntó finalmente la abuela, esforzándose por ser paciente.
- No lo sé.
La abuela le dedicó una mirada terrible, tanto, que a Happosai no le quedó más remedio que confesar.
- Cuando viajamos, los pedazos se separaron, y como no tengo ganas de regresar, no me fijé donde cayeron.
- Tonto - dijo la abuela, alzando lo que no podía ser más que un trozo del espejo -. Esto estaba en el lugar donde caímos Shampoo y yo - sacó otro pedazo de entre sus ropas - y este dónde Ukyo cayó. Lo que quiere decir que los trozos se repartieron entre los viajeros. Sólo tenemos que esperar que los demás los hayan recogido.
Happosai se sintió a punto de caerse al suelo de la impresión. ¡Sí era posible que volvieran a su tiempo! Furioso, decidió en ese mismo momento, dedicarse a impedirlo, costase lo que costase.
Por lo pronto, era imposible recobrar las piezas que la abuela tenía en su poder, pero todavía podía apoderarse de las que habían caído cerca de Genma, Soun, Mousse y Kuno. Iba a correr hacía ellos para conseguir la información, pero la abuela le dijo que no tenía objeto y le mostró otras cuatro piezas.
- ¡Eso no importa! - exclamó Happosai - Todavía faltan más trozos, ¡y yo las obtendré primero, vieja bruja!
- ¿A QUIÉN LLAMAS VIEJA, ANCIANO DECRÉPITO? - gritó la abuela, mientras golpeaba a Happosai en la cabeza con su bastón. De nuevo.
Un par de horas después, todo el grupo del S. XX se dirigía al Tokyo del S. XIX. Iban sobre una carreta de un panda de fuerza. A Happosai se le encontraba amarrado en la parte de atrás, “dormido” aún, debajo de un montón de mantas. El resto de los viajeros estaba cómodamente sentados sobre dichas mantas.
Cuando al atardecer Aoshi regresó al campamento, se sorprendió mucho al ver que los locos ya no estaban ahí. Pero al mismo tiempo se sintió aliviado, ya que por fin podría seguir en paz con su entrenamiento.
Luego se dio cuenta de que le habían robado todas las ollas.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
(Continuará...)
um... quedó más o menos .-.

no subject
A ver si lo continuas pronto, por favor ;_;. Felicidades :P.
holis!
soy una fiel fans de tus historias y al ver que tenia un livejournal decidí agregarte a mis amigos, espero no te moleste.
cariños
Arwen Black
Re: holis!
Y espero que a ti no te moleste que te añada yo =P
Aiya!
¡Espero el tercer capítulo! He visto que esto está aquí hace ya siglos¨
Por cierto, ahora que di contigo, te agrgué amis amigos, para que no te me pierdas. Espero no te moleste^^U
GrisseyKey *No, espera, creo que nos pasamos¨U*