The Cookie Fairy (
alcesverdes) wrote2004-04-12 01:43 am
'Memorias...' Capítulo 48 - Cacerías Nocturnas
Disclaimer: Los personajes que reconozcan de esto pertenecen a la señora Rowling.
Título: Capítulo 48 de 'Memorias...'
Advertencias: PG-13y maltrato animal
Notas: Wheeee! Quiero agradecera mi manager el servicio de beteado =) Ah, y
telrunya, después que te fuiste, edité un pedacito de casi el final ^^'
ETA: Gracias a
faldrengirl por sugerime el título ^_^ *huye*
Capítulo 48 - Cacerías Nocturnas
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
-No tengo tiempo para cuidar de un animal.
-Ellos se cuidan solos-comentó la cabeza de Albus Dumbledore desde el fuego de la chimenea.
Después del mes que el viejo le había hecho pasar, a Snape le habría gustado ver esa misma cabeza sobre una bandeja de plata. Si no supiera que se arrepentiría muy pronto del impulso la arrancaría él mismo. Y se la presentaría a cierto Señor Tenebroso antes que se enfriara.
-Pídele a un elfo doméstico que le deje el alimento en tu oficina-continuó el anciano-. Lo único que tendrás que hacer es darle amor-guiño de ojo.
Severus torció el gesto a la vez que se escuchaba un maullido feliz proveniente de la parte superior del sillón.
Pelusa bajó de un salto y se acercó al fuego. Las flamas hicieron relucir su pelaje negro, reflejándose también en sus pícaros ojos azules.
-No entiendo por qué te quejas, Severus. Es un kneazel muy bonito.
-Si tanto te gusta, ¿por qué no te quedas tú con él?-gruñó el profesor de pociones.
-Porque te ha elegido a ti como amo, Severus-respondió el director, amable-. A estas criaturas no puedes forzarlas. Me parece que deberías sentirte orgulloso.
Ronroneo.
Ese humano de ahí parecía menos torpe que el resto.
-¿Cómo se llama?-continuó la cabeza entre las flamas
-Potter la llama Pelusa-accedió a responder Snape tras una pausa.
-Lindo nombre, y muy apropiado-sonrió Dumbledore, dejando en el aire si el nombre era apropiado para la gata o apropiado por habérselo puesto el mocoso.
El anciano director se apiadó por fin de su agente y dio por terminada la sesión.
Con la gata siempre tras él, Severus regresó a la habitación-laboratorio que tan amablemente le había proporcionado Black. Atravesó corredores flanqueados por ventanas tapiadas y reforzadas mágicamente. Al llegar a la puerta de, Snape encontró a Lupin esperándolo, diez minutos antes de la hora acordada.
-¿Está listo?-preguntó el hombre lobo, a lo que Severus respondió sólo con un movimiento afirmativo de la cabeza.
Antes de su entrevista con Dumbledore, el jefe de Slytherin dejó el wolfsbane reposando; para ese momento ya se habría estabilizado la fórmula.
Durante los días previos, los habitantes de la casa estuvieron en constante movimiento. Los que no entretenían al mocoso y su circo personal, se ocupaban de bloquear toda entrada posible. Snape no perdía oportunidad de mortificar a Black, haciendo comentarios al respecto de que era la primera vez que veía al animago preocupado por el tema de la seguridad cuando se involucraba a un hombre lobo y a un tercero.
En la noche de luna llena, Severus y la señora Weasley se encargarían de cuidar Potter mientras que el perro y la loba se divertían en el bosque. El arreglo no era malo; si a Potter le daba de nuevo por dormir en el regazo de alguien, no sería ya en el suyo.
Lupin miró por un momento la copa antes de apurarla. Su rostro expresaba una concentración mucho más intensa de lo usual.
-Muchas gracias, Severus-dijo, tras poner la copa de nuevo sobre la mesa de trabajo y antes de salir.
Severus asintió. Una vez que el hombre lobo cerró la puerta, el profesor de pociones posó sus ojos en la copa, tratando de determinar si lo que había visto fue un momento de vacilación.
-Tu preocupación me conmueve, pero deja de mirarme así. Estaré bien.
-¿Estás seguro? El margen de riesgo es...
-El margen de riesgo es incierto. Podría no existir.
-Y podría ser del cien por cierto.
-Fatalista.
Harry se aferraba del cuello de Sirius, y todo intento de lograr que lo soltara sólo resultaba en que apretara más fuerte. Había estado así desde que Sirius le dijo que él y Remus debían salir toda la noche. La señora Weasley gastó toda su experimentada elocuencia maternal en vano. Sirius le prometió a su ahijado el cielo, las estrellas, los asteroides y los cometas mientras sus pulmones recibieron aún el suficiente oxígeno. Snape estuvo a punto de utilizar un hechizo para hacer dormir a Potter y sugerirlo después.
Mientras tanto el tiempo, cruel e insensible, continuaba deslizándose.
-Quédate con él, Sirius-dijo Remus por fin-. Iré solo.
-¡No!-gritó Harry brincando hacia Remus. El hombre lobo se movió rápidamente para atraparlo. Al momento de tenerlo en brazos, el niño le pasó los brazos alrededor del cuello y puso a Remus en el mismo problema que en el que Sirius había estado.
-Harry...
Remus trató de tranquilizar al pequeño, explicándole que, aunque no quisiera, debía irse. Finalmente, el tono de grave urgencia en la voz del hombre lobo logró que Harry accediera a soltarlo. Un poco de mala gana, el niño se dejó depositar en los brazos de Molly.
-Estaremos de regreso antes que despiertes por la mañana-prometió Sirius, besando la frente de Harry.
-Si necesitas cualquier cosa, pídesela a la señora Weasley-dijo Remus a la vez que le acariciaba la mejilla al niño.
Harry asintió con la cabeza, y observó a sus tutores salir al frío exterior, abandonando Padfoot's Corner.
-Caramelito, ¿no quieres jugar?-preguntó Ethlinn por décima vez; su amo no hacía más que mirar hacia afuera con expresión abatida. Al escuchar a la serpiente, Harry asintió con la cabeza y tomó uno de los juguetes en sus manos, pero no hizo más que abrazarlo. Y siguió con los ojos fijos en la puerta.
-No estés triste-dijo Ceilin, subiendo al torso del niño, como abrazándolo.
-Manchitas tampoco quiere que te sientas mal-ofreció Riordan, empujando suavemente al conejo con sus anillos hacia delante. Sin decir palabra, Harry dejó entonces al muñeco de lado y abrazó a Manchitas, apretando su mejilla contra la suave piel del cálido animalito.
Las serpientes intercambiaron miradas. Ya habían hecho todo lo posible por animar a su amo. Riordan, incluso, había contado un par de chistes malísimos, tras los cuales la misma Ethlinn escondió su cabeza debajo de un títere, sintiendo vergüenza ajena. Por fortuna, la hora de dormir había llegado ya. Molly llevó a Harry a su cuarto y le puso la pijama.
-¿Puedo dormir con Manchitas?-preguntó Harry, justo cuando la señora Weasley tomó al conejo para llevarlo a su corral.
-Los conejos no pueden dormir en las camas de los niños, Harry.
-Pero Manchitas se porta muy bien, de verdad.
En ese momento Molly comprendió por qué Sirius y Remus tenían tantos problemas para negarle algo a ese niño.
-Bueno, pero sólo por hoy-suspiró la bruja. Harry sonrió levemente y se dejó arropar y besar sin más. Con un movimiento de su varita, Molly apagó la mayor parte de las velas del candelabro que colgaba del techo.
-¿Me despierta cuando lleguen Remus y mi padrino?
-Por supuesto, cariño-respondió ella dulcemente, sentándose a su lado y pasándole la mano por el pelo-. ¿Quieres que te cuente un cuento o te cante una canción?
Harry se decidió por la canción. Molly entonó la nana que tantas veces le había cantado a sus hijos, y que no había cantado desde que Ginny decidió que ya era demasiado grande para esas cosas. La nana contaba la historia de un pequeño niño mago que quería alcanzar una estrella, así que tomó la escoba de su padre y subió con ella hacia el cielo. Harry se quedó dormido antes de llegar a la parte en la que unos querubines ayudaban al protagonista de la nana a descender a la tierra con la escoba rota. Molly le dio un nuevo beso en la mejilla antes de abandonar la habitación para desencanto de las serpientes, pues querían saber qué ocurriría cuando el padre de aquel niño se enterara de lo sucedido con su escoba.
-Eth, Ceilin, Riordan, ¿están dormidos? -susurró Harry menos de una hora después.
-No, ya no-respondió Ethlinn, bostezando.
-Tengo sed-dijo Harry-. ¿Me acompañan a la cocina por agua?
-¿Por qué no llamas a Dobby para que te la traiga? -sugirió Ceilin.
-Dobby está ocupado haciendo té-respondió Harry a la vez que se levantaba de la cama. Les recordó a las serpientes que Snape le dio esa orden al elfo cuando salieron de la sala de estar.
-Hace mucho de eso-dijo Riordan, pero Harry no se dejó convencer. El niño se puso una bata, unas zapatillas y salió con rumbo a la cocina. Al no tener más remedio, sus mascotas lo siguieron. Atravesaron los corredores de la casa con el mayor sigilo, pues Harry no quería molestar a nadie. A la única que encontraron en la cocina fue a Pelusa, quien había dejado a su amo porque tenía hambre.
-Ceilin, ¿me das un vaso?- pidió Harry, mientras buscaba algo en qué subirse para alcanzar el grifo.
-Sí, claro.
Mientras buscaba, Harry encontró la puerta que daba de la cocina al patio. Se dirigió hacia ella. Estiró la mano para tomar el picaporte. Por más que lo intentó, no logró hacerlo girar.
-¿Harry, qué haces?
-¿Quieres salir?
-Sólo quiero ver si ya vienen Remus y mi padrino-respondió Harry. En ese momento, se escuchó un largo y penetrante aullido, no demasiado lejos. Pelusa brincó al antepecho de la ventana más cercana.-¿Qué fue eso?-preguntó Harry.
-Un lobo-respondió Ceilin, cerrándole la boca a Ethlinn antes que pudiera decir "El tío Remus".
-¿Un lobo? -Harry recordaba haber escuchado la palabra en alguna ocasión, pero no le traía a la mente ninguna imagen en particular.
-Es como un perro, -comenzó Riordan.
-¿Un perro grande? ¿Como Snuffles?
-Uh... sí...
-¿El lobo es bueno como Snuffles o malo como los perros de la tía Marge?
-Uh, pues...
-No, no es malo-intervino Ethlinn, que se había librado de Ceilin-. A ti no te haría nunca nada
-¿De verdad? Me gustaría conocerlo -dijo el niño, y volvió a tratar de abrir la puerta.
-Está cerrada con magia-explicó la constrictora macho, esperando que con esto lograría que su amo desistiera. En efecto, Harry se descorazonó por un momento, pero al poco recordó que él también era mago. Se empeñó con más determinación que antes, hasta que...
-¿Qué quieres, gato del demonio?-gruñó Severus cuando Pelusa brincó a su regazo. La kneazel se veía muy agitada, daba vueltas sobre sí misma y maullaba como posesa.
-Quizá quiere salir-comentó Molly-. Pobrecita, no puedes, es peligroso-añadió, dirigiéndose a Pelusa.
Pelusa bufó, aunque más parecía un suspiro. Bajó del regazo de Snape, tomó la parte inferior de la túnica del mago y la jaló. A continuación, dio un par de saltos hacia el pasillo, regresó y volvió a jalar la túnica.
-¿Quieres que te siga?
¡Por fin!
Pelusa dio un par de vueltas sobre sí misma y luego, asegurándose que los humanos estuvieran tras ella, los guió hacia la cocina, y hacia la puerta trasera abierta.
El enorme perro negro dejó de correr al entrar al claro. Se frotó contra cuanto arbusto, tronco y roca encontró, impregnando todo con su olor.
Esa noche practicaba tácticas de rastreo con Moony; se alternaban para buscarse el uno al otro. El lobo tenía los sentidos más aguzados, así que le tomaba menos tiempo encontrar a su compañero y ponerse a mordisquearle las orejas. Pero no en esta ocasión. Oh, no, no, no. Esta vez Padfoot tenía un plan. Le tendería una emboscada a Moony. Se escondería detrás de algo, y le saltaría encima cuando menos lo esperara. Iba contra las reglas del deporte limpio, pero, ¿qué importaba?
Así que Padfoot se escondió. Y esperó.
La figura del lobo apareció al poco tiempo. Entró al claro agazapado, la nariz casi al ras del suelo, las orejas plegadas contra su cráneo, pasos muy lentos, en fin, la cautela con rabo. Aunque un observador ajeno podría decir que había presentido la trampa, en realidad esa precaución no era indicio de nada. Moony era listo, siempre se movía así.
Padfoot se relamió el hocico y se preparó para saltar. Moony pasaría frente a él en cualquier momento, y sería por fin su turno de morder orejas.
De pronto, Moony se quedó muy quieto y miró hacia el lado contrario al que estaba Padfoot. Se tensó y brincó. Al momento, una pequeña criatura, una ardilla quizás, salió corriendo desde detrás de una roca y se internó rápidamente en el bosque. Moony fue tras ella.
¡No es justo!, gruñó el perro, cubriéndose el hocico con una pata.
Gracias al olfato de las serpientes era fácil seguir el rastro de Manchitas. Pero hacía mucho, mucho frío. Ethlinn, Riordan y Ceilin estaban protegidos mágicamente, pero no Harry. El niño sólo tenía puesta la pijama y la bata. Titiritaba, abrazándose el torso. Sus lentes estaban empañados y sus labios comenzaban a ponerse azules.
-Regresemos a la casa, Harry.
-Tenemos que encontrar a Manchitas-respondió Harry entre castañeteos de dientes.
-Mañana lo buscamos con los tíos.
-Pero se puede enfermar si lo dejamos aquí afuera. Y le da miedo estar solito-se obstinó Harry. El pequeño se sentía culpable por permitir que Manchitas se alejara corriendo al momento que vio el camino libre. Aunque, aún de haberse dado cuenta a tiempo no le habría sido posible hacer gran cosa. El animalito era muy rápido y, desde que vivía en Padfoot's Corner, había desarrollado un curioso sentido de la aventura.
-Tú también te puedes enfermar.
-Sí, sí, vámonos ya-masculló Riordan, mirando nerviosamente a su alrededor. El aullido del lobo se escuchó de nuevo, más cerca.
Mucho más cerca.
Escalofriantemente cerca.
Molly no podía creer que eso estuviera sucediendo. Después que la kneazel les diera la alarma, la primera reacción de la bruja fue correr a la habitación de Harry. Estaba vacía, y no había rastro del niño por toda la casa. Una terrible mezcla de angustia y culpa se apoderó de ella, en parte debido a su instinto maternal y en parte a su cariño hacia Harry. Se llevó la mano hacia pecho. Dolía el sólo pensar que Harry estaba afuera, solo en el bosque, con un hombre lobo suelto por ahí. Pero no había tiempo para perderlo en lamentaciones. Molly se rehizo, tomó un suéter del armario de Harry y bajó de nuevo al primer piso. El profesor Snape la esperaba en la puerta de la cocina, con la kneazel en brazos.
-El frío es una mayor amenaza para Potter que Lupin-anunció Severus con seriedad.
Molly recordó entonces el wolfsbane, y los efectos que había discutido toda la tarde con el profesor, pero no por eso se tranquilizó del todo.
Snape dejó que Pelusa cayera sobre el suelo. La felina comprendió de inmediato lo que se requería de ella, así que se apresuró a buscar el olor del humano pequeño e hizo su mejor esfuerzo por guiar a los dos adultos hasta él.
-¿Qué fue eso?-gimió Ethlinn, enroscándose contra las piernas de Harry.
-¿Qué cosa?
-Parece que alguien viene...
-Te asustas hasta de tu sombra, Ethlinn-gruñó Riordan-. ¡Ah, ahí está otra vez!
El niño y las serpientes se quedaron inmóviles, tensos y asustados.
Repentinamente, entre los árboles frente a ellos apareció un pequeño conejo, que bajo la luz de la luna fue fácil de reconocer.
-¡Manchitas!-exclamó Harry, feliz, corriendo hacia el animalito. Sin embargo, una figura de gran tamaño y mucho más veloz llegó primero. Le pegó con las patas al conejo, haciéndolo rodar por lo menos medio metro. Se acercó y lo tomó entre sus dientes del pellejo de la espalda antes de voltear hacia Harry.
¿Qué?
¡No. Otra. Vez!
¿Cómo lo hace?
Por lo menos esta vez tenía la seguridad de que Harry no corría peligro. Seguridad que no compartía la presa de Moony.
...
¡Un segundo! ¿No era ese...?
¡Oh, mierda!
-¡Deténgase!-Snape sujetó a Molly de la cintura, deteniéndola justo cuando se avalanzaba hacia Harry. La escena del mocoso frente al hombre lobo era escalofriante, sí, pero el niño no corría ningún peligro. En cambio, no podría asegurarse lo mismo de ellos si se acercaban demasiado. Después de todo, Potter había conseguido burlar su vigilancia y exponerse a los peligros del bosque. El subconsciente de Lupin podría hacer la conexión y el animal los consideraría entonces un potencial riesgo para su cachorro.
Su restricción, sin embargo, no se extendió hasta Pelusa. La kneazel ni siquiera aminoró su paso. Ese pequeño humano le parecía muy agradable; su regazo era muy cálido y nunca la obligaba a irse cuando ella no quería. Sin embargo, su propio instinto de supervivencia la hizo detenerse en seco un par de metros antes de llegar.
Harry había caído sentado al suelo, y ahora miraba asombrado al extraño animal. Era como un perro, como Riordan había dicho, pero muy diferente a Snuffles. Su presencia era imponente y los dientes con los que sostenía al conejo se veían muy grandes y afilados. A pesar que Ethlinn había dicho que no le haría daño, Harry sintió mucho miedo al verlo. Temblando, retrocedió medio metro con ayuda de sus manos.
El lobo pareció tomárselo un poco a mal, porque un dio un par de pasos hacia atrás a la vez que gemía, después dio brinquitos hacia Harry, con las orejas muy derechas y la cola tiesa.
El niño recordó entonces que Snuffles hacía lo mismo cuando quería jugar. El miedo no se le pasó del todo, pero la asociación lo ayudó a tranquilizarse.
Además, el lobo tenía a Manchitas.
-Um... Hola-dijo, alargando la mano hacia arriba. Moony movió las patas delanteras en un par de pasos que no lo llevaron a ningún lugar y meneó la cola-. Ese conejo es mío, se llama Manchitas, ¿me lo das?
Al momento, Moony dejó al conejo en el regazo del niño.
-¿Qué está haciendo?-preguntó Molly, fascinada con la escena.
-Yo diría que está alimentando a la cría-respondió Snape, quien se esforzaba en grabar todos los detalles en su memoria y agregarlos a sus notas.
Padfoot llegó junto a Harry y Moony justo antes que el niño tomara al conejo en sus brazos. El perro pensó en tomar al animal y llevárselo lejos, prefiriendo en lidiar con la ira de Moony antes que con el trauma de Harry. Y fue justo en ese momento en que se dio cuenta que Manchitas estaba vivo y bien. Su pelo estaba lleno de la saliva del lobo, pero nada más.
-¡Gracias!-exclamó Harry. Le pasó las manos por el lomo a Manchitas y luego lo abrazó-. Hola, Snuffles-alcanzó a decir antes que Moony decretara que era muy tarde para que Harry anduviera afuera. Lo olisqueó un poco, le dio un par de lametones y lo levantó del cuello de la bata con su hocico, tras lo cual salió trotando en dirección a la casa.
-¡Oye!-protestó Harry, pero Moony no se dejó convencer.
Padfoot, Pelusa y las serpientes intercambiaron miradas antes de seguirlos.
Moony pasó a menos de dos metros de Molly y Severus, y el mago y la bruja pudieron escuchar el gruñido que les dedicaba. La mente de Lupin había reaccionado tal como predijo Snape. Esa noche no se les permitiría acercarse a Harry, e incluso el permiso para entrar de nuevo en la casa era incierto. Mas, por suerte para ellos, el lobo subió directamente a la habitación de Harry y se acurrucó con él sobre la cama.
-Pero, lobito...
-Tranquilo, Harry, no pasa nada-se escuchó la voz de Sirius desde la entrada.
-¡Padrino! ¿Ya regresaron? ¿Dónde está Remus?-Harry se incorporó, a lo cual el lobo reaccionó empujándolo con la pata hacia abajo para que se acostara de nuevo-. ¡Lobito...!
-Creo que quiere dormir contigo.
-¿Puede?-preguntó Harry, un poco ansioso.
-Pues, sí...-respondió Sirius, y añadiendo para sí que, de cualquier forma, era peligroso intentar sugerirle a Moony que se marchara. Sin transformarse, el animago entró despacio al cuarto. El lobo levantó la cabeza, agitó la cola y volvió a bajar la cabeza. Sirius se atrevió a caminar hasta colocarse junto a la cama. Moony agitó la cola un poco más rápido, lo que Sirius interpretó como permiso para sentarse ahí. Era extraño estar, como humano, tan cerca de Remus durante una de sus transformaciones. El wolfsbane era una cosa maravillosa, pensó mientras rascaba ligeramente el hocico del ahora dócil lobo. Le dolía un poco admitirlo, puesto que era Snape quien lo preparaba.
-¿Y Remus?-insistió Harry.
-¿Cómo están?-preguntó Molly. Al momento, el lobo erizó el pelo de su lomo.
-Todo está bien-respondió Sirius, a la vez que levantaba los brazos-, pero creo que será mejor que no entre.
-Sí, claro... ¡Lo siento tanto, de verdad!
-Tranquilícese, Molly, al final no sucedió nada.
-¿Y Remus?-Harry intentó levantarse de nuevo, pero Moony lo acostó otra vez.
-¿Podemos hablar mañana?-suspiró Sirius. Molly asintió. La bruja cerró la puerta antes de alejarse por el corredor.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
(Continuará...)
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Please, don't kill the author! o.o
Título: Capítulo 48 de 'Memorias...'
Advertencias: PG-13
Notas: Wheeee! Quiero agradecer
ETA: Gracias a
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
-No tengo tiempo para cuidar de un animal.
-Ellos se cuidan solos-comentó la cabeza de Albus Dumbledore desde el fuego de la chimenea.
Después del mes que el viejo le había hecho pasar, a Snape le habría gustado ver esa misma cabeza sobre una bandeja de plata. Si no supiera que se arrepentiría muy pronto del impulso la arrancaría él mismo. Y se la presentaría a cierto Señor Tenebroso antes que se enfriara.
-Pídele a un elfo doméstico que le deje el alimento en tu oficina-continuó el anciano-. Lo único que tendrás que hacer es darle amor-guiño de ojo.
Severus torció el gesto a la vez que se escuchaba un maullido feliz proveniente de la parte superior del sillón.
Pelusa bajó de un salto y se acercó al fuego. Las flamas hicieron relucir su pelaje negro, reflejándose también en sus pícaros ojos azules.
-No entiendo por qué te quejas, Severus. Es un kneazel muy bonito.
-Si tanto te gusta, ¿por qué no te quedas tú con él?-gruñó el profesor de pociones.
-Porque te ha elegido a ti como amo, Severus-respondió el director, amable-. A estas criaturas no puedes forzarlas. Me parece que deberías sentirte orgulloso.
Ronroneo.
Ese humano de ahí parecía menos torpe que el resto.
-¿Cómo se llama?-continuó la cabeza entre las flamas
-Potter la llama Pelusa-accedió a responder Snape tras una pausa.
-Lindo nombre, y muy apropiado-sonrió Dumbledore, dejando en el aire si el nombre era apropiado para la gata o apropiado por habérselo puesto el mocoso.
El anciano director se apiadó por fin de su agente y dio por terminada la sesión.
Con la gata siempre tras él, Severus regresó a la habitación-laboratorio que tan amablemente le había proporcionado Black. Atravesó corredores flanqueados por ventanas tapiadas y reforzadas mágicamente. Al llegar a la puerta de, Snape encontró a Lupin esperándolo, diez minutos antes de la hora acordada.
-¿Está listo?-preguntó el hombre lobo, a lo que Severus respondió sólo con un movimiento afirmativo de la cabeza.
Antes de su entrevista con Dumbledore, el jefe de Slytherin dejó el wolfsbane reposando; para ese momento ya se habría estabilizado la fórmula.
Durante los días previos, los habitantes de la casa estuvieron en constante movimiento. Los que no entretenían al mocoso y su circo personal, se ocupaban de bloquear toda entrada posible. Snape no perdía oportunidad de mortificar a Black, haciendo comentarios al respecto de que era la primera vez que veía al animago preocupado por el tema de la seguridad cuando se involucraba a un hombre lobo y a un tercero.
En la noche de luna llena, Severus y la señora Weasley se encargarían de cuidar Potter mientras que el perro y la loba se divertían en el bosque. El arreglo no era malo; si a Potter le daba de nuevo por dormir en el regazo de alguien, no sería ya en el suyo.
Lupin miró por un momento la copa antes de apurarla. Su rostro expresaba una concentración mucho más intensa de lo usual.
-Muchas gracias, Severus-dijo, tras poner la copa de nuevo sobre la mesa de trabajo y antes de salir.
Severus asintió. Una vez que el hombre lobo cerró la puerta, el profesor de pociones posó sus ojos en la copa, tratando de determinar si lo que había visto fue un momento de vacilación.
-Tu preocupación me conmueve, pero deja de mirarme así. Estaré bien.
-¿Estás seguro? El margen de riesgo es...
-El margen de riesgo es incierto. Podría no existir.
-Y podría ser del cien por cierto.
-Fatalista.
Harry se aferraba del cuello de Sirius, y todo intento de lograr que lo soltara sólo resultaba en que apretara más fuerte. Había estado así desde que Sirius le dijo que él y Remus debían salir toda la noche. La señora Weasley gastó toda su experimentada elocuencia maternal en vano. Sirius le prometió a su ahijado el cielo, las estrellas, los asteroides y los cometas mientras sus pulmones recibieron aún el suficiente oxígeno. Snape estuvo a punto de utilizar un hechizo para hacer dormir a Potter y sugerirlo después.
Mientras tanto el tiempo, cruel e insensible, continuaba deslizándose.
-Quédate con él, Sirius-dijo Remus por fin-. Iré solo.
-¡No!-gritó Harry brincando hacia Remus. El hombre lobo se movió rápidamente para atraparlo. Al momento de tenerlo en brazos, el niño le pasó los brazos alrededor del cuello y puso a Remus en el mismo problema que en el que Sirius había estado.
-Harry...
Remus trató de tranquilizar al pequeño, explicándole que, aunque no quisiera, debía irse. Finalmente, el tono de grave urgencia en la voz del hombre lobo logró que Harry accediera a soltarlo. Un poco de mala gana, el niño se dejó depositar en los brazos de Molly.
-Estaremos de regreso antes que despiertes por la mañana-prometió Sirius, besando la frente de Harry.
-Si necesitas cualquier cosa, pídesela a la señora Weasley-dijo Remus a la vez que le acariciaba la mejilla al niño.
Harry asintió con la cabeza, y observó a sus tutores salir al frío exterior, abandonando Padfoot's Corner.
-Caramelito, ¿no quieres jugar?-preguntó Ethlinn por décima vez; su amo no hacía más que mirar hacia afuera con expresión abatida. Al escuchar a la serpiente, Harry asintió con la cabeza y tomó uno de los juguetes en sus manos, pero no hizo más que abrazarlo. Y siguió con los ojos fijos en la puerta.
-No estés triste-dijo Ceilin, subiendo al torso del niño, como abrazándolo.
-Manchitas tampoco quiere que te sientas mal-ofreció Riordan, empujando suavemente al conejo con sus anillos hacia delante. Sin decir palabra, Harry dejó entonces al muñeco de lado y abrazó a Manchitas, apretando su mejilla contra la suave piel del cálido animalito.
Las serpientes intercambiaron miradas. Ya habían hecho todo lo posible por animar a su amo. Riordan, incluso, había contado un par de chistes malísimos, tras los cuales la misma Ethlinn escondió su cabeza debajo de un títere, sintiendo vergüenza ajena. Por fortuna, la hora de dormir había llegado ya. Molly llevó a Harry a su cuarto y le puso la pijama.
-¿Puedo dormir con Manchitas?-preguntó Harry, justo cuando la señora Weasley tomó al conejo para llevarlo a su corral.
-Los conejos no pueden dormir en las camas de los niños, Harry.
-Pero Manchitas se porta muy bien, de verdad.
En ese momento Molly comprendió por qué Sirius y Remus tenían tantos problemas para negarle algo a ese niño.
-Bueno, pero sólo por hoy-suspiró la bruja. Harry sonrió levemente y se dejó arropar y besar sin más. Con un movimiento de su varita, Molly apagó la mayor parte de las velas del candelabro que colgaba del techo.
-¿Me despierta cuando lleguen Remus y mi padrino?
-Por supuesto, cariño-respondió ella dulcemente, sentándose a su lado y pasándole la mano por el pelo-. ¿Quieres que te cuente un cuento o te cante una canción?
Harry se decidió por la canción. Molly entonó la nana que tantas veces le había cantado a sus hijos, y que no había cantado desde que Ginny decidió que ya era demasiado grande para esas cosas. La nana contaba la historia de un pequeño niño mago que quería alcanzar una estrella, así que tomó la escoba de su padre y subió con ella hacia el cielo. Harry se quedó dormido antes de llegar a la parte en la que unos querubines ayudaban al protagonista de la nana a descender a la tierra con la escoba rota. Molly le dio un nuevo beso en la mejilla antes de abandonar la habitación para desencanto de las serpientes, pues querían saber qué ocurriría cuando el padre de aquel niño se enterara de lo sucedido con su escoba.
-Eth, Ceilin, Riordan, ¿están dormidos? -susurró Harry menos de una hora después.
-No, ya no-respondió Ethlinn, bostezando.
-Tengo sed-dijo Harry-. ¿Me acompañan a la cocina por agua?
-¿Por qué no llamas a Dobby para que te la traiga? -sugirió Ceilin.
-Dobby está ocupado haciendo té-respondió Harry a la vez que se levantaba de la cama. Les recordó a las serpientes que Snape le dio esa orden al elfo cuando salieron de la sala de estar.
-Hace mucho de eso-dijo Riordan, pero Harry no se dejó convencer. El niño se puso una bata, unas zapatillas y salió con rumbo a la cocina. Al no tener más remedio, sus mascotas lo siguieron. Atravesaron los corredores de la casa con el mayor sigilo, pues Harry no quería molestar a nadie. A la única que encontraron en la cocina fue a Pelusa, quien había dejado a su amo porque tenía hambre.
-Ceilin, ¿me das un vaso?- pidió Harry, mientras buscaba algo en qué subirse para alcanzar el grifo.
-Sí, claro.
Mientras buscaba, Harry encontró la puerta que daba de la cocina al patio. Se dirigió hacia ella. Estiró la mano para tomar el picaporte. Por más que lo intentó, no logró hacerlo girar.
-¿Harry, qué haces?
-¿Quieres salir?
-Sólo quiero ver si ya vienen Remus y mi padrino-respondió Harry. En ese momento, se escuchó un largo y penetrante aullido, no demasiado lejos. Pelusa brincó al antepecho de la ventana más cercana.-¿Qué fue eso?-preguntó Harry.
-Un lobo-respondió Ceilin, cerrándole la boca a Ethlinn antes que pudiera decir "El tío Remus".
-¿Un lobo? -Harry recordaba haber escuchado la palabra en alguna ocasión, pero no le traía a la mente ninguna imagen en particular.
-Es como un perro, -comenzó Riordan.
-¿Un perro grande? ¿Como Snuffles?
-Uh... sí...
-¿El lobo es bueno como Snuffles o malo como los perros de la tía Marge?
-Uh, pues...
-No, no es malo-intervino Ethlinn, que se había librado de Ceilin-. A ti no te haría nunca nada
-¿De verdad? Me gustaría conocerlo -dijo el niño, y volvió a tratar de abrir la puerta.
-Está cerrada con magia-explicó la constrictora macho, esperando que con esto lograría que su amo desistiera. En efecto, Harry se descorazonó por un momento, pero al poco recordó que él también era mago. Se empeñó con más determinación que antes, hasta que...
-¿Qué quieres, gato del demonio?-gruñó Severus cuando Pelusa brincó a su regazo. La kneazel se veía muy agitada, daba vueltas sobre sí misma y maullaba como posesa.
-Quizá quiere salir-comentó Molly-. Pobrecita, no puedes, es peligroso-añadió, dirigiéndose a Pelusa.
Pelusa bufó, aunque más parecía un suspiro. Bajó del regazo de Snape, tomó la parte inferior de la túnica del mago y la jaló. A continuación, dio un par de saltos hacia el pasillo, regresó y volvió a jalar la túnica.
-¿Quieres que te siga?
¡Por fin!
Pelusa dio un par de vueltas sobre sí misma y luego, asegurándose que los humanos estuvieran tras ella, los guió hacia la cocina, y hacia la puerta trasera abierta.
El enorme perro negro dejó de correr al entrar al claro. Se frotó contra cuanto arbusto, tronco y roca encontró, impregnando todo con su olor.
Esa noche practicaba tácticas de rastreo con Moony; se alternaban para buscarse el uno al otro. El lobo tenía los sentidos más aguzados, así que le tomaba menos tiempo encontrar a su compañero y ponerse a mordisquearle las orejas. Pero no en esta ocasión. Oh, no, no, no. Esta vez Padfoot tenía un plan. Le tendería una emboscada a Moony. Se escondería detrás de algo, y le saltaría encima cuando menos lo esperara. Iba contra las reglas del deporte limpio, pero, ¿qué importaba?
Así que Padfoot se escondió. Y esperó.
La figura del lobo apareció al poco tiempo. Entró al claro agazapado, la nariz casi al ras del suelo, las orejas plegadas contra su cráneo, pasos muy lentos, en fin, la cautela con rabo. Aunque un observador ajeno podría decir que había presentido la trampa, en realidad esa precaución no era indicio de nada. Moony era listo, siempre se movía así.
Padfoot se relamió el hocico y se preparó para saltar. Moony pasaría frente a él en cualquier momento, y sería por fin su turno de morder orejas.
De pronto, Moony se quedó muy quieto y miró hacia el lado contrario al que estaba Padfoot. Se tensó y brincó. Al momento, una pequeña criatura, una ardilla quizás, salió corriendo desde detrás de una roca y se internó rápidamente en el bosque. Moony fue tras ella.
¡No es justo!, gruñó el perro, cubriéndose el hocico con una pata.
Gracias al olfato de las serpientes era fácil seguir el rastro de Manchitas. Pero hacía mucho, mucho frío. Ethlinn, Riordan y Ceilin estaban protegidos mágicamente, pero no Harry. El niño sólo tenía puesta la pijama y la bata. Titiritaba, abrazándose el torso. Sus lentes estaban empañados y sus labios comenzaban a ponerse azules.
-Regresemos a la casa, Harry.
-Tenemos que encontrar a Manchitas-respondió Harry entre castañeteos de dientes.
-Mañana lo buscamos con los tíos.
-Pero se puede enfermar si lo dejamos aquí afuera. Y le da miedo estar solito-se obstinó Harry. El pequeño se sentía culpable por permitir que Manchitas se alejara corriendo al momento que vio el camino libre. Aunque, aún de haberse dado cuenta a tiempo no le habría sido posible hacer gran cosa. El animalito era muy rápido y, desde que vivía en Padfoot's Corner, había desarrollado un curioso sentido de la aventura.
-Tú también te puedes enfermar.
-Sí, sí, vámonos ya-masculló Riordan, mirando nerviosamente a su alrededor. El aullido del lobo se escuchó de nuevo, más cerca.
Mucho más cerca.
Escalofriantemente cerca.
Molly no podía creer que eso estuviera sucediendo. Después que la kneazel les diera la alarma, la primera reacción de la bruja fue correr a la habitación de Harry. Estaba vacía, y no había rastro del niño por toda la casa. Una terrible mezcla de angustia y culpa se apoderó de ella, en parte debido a su instinto maternal y en parte a su cariño hacia Harry. Se llevó la mano hacia pecho. Dolía el sólo pensar que Harry estaba afuera, solo en el bosque, con un hombre lobo suelto por ahí. Pero no había tiempo para perderlo en lamentaciones. Molly se rehizo, tomó un suéter del armario de Harry y bajó de nuevo al primer piso. El profesor Snape la esperaba en la puerta de la cocina, con la kneazel en brazos.
-El frío es una mayor amenaza para Potter que Lupin-anunció Severus con seriedad.
Molly recordó entonces el wolfsbane, y los efectos que había discutido toda la tarde con el profesor, pero no por eso se tranquilizó del todo.
Snape dejó que Pelusa cayera sobre el suelo. La felina comprendió de inmediato lo que se requería de ella, así que se apresuró a buscar el olor del humano pequeño e hizo su mejor esfuerzo por guiar a los dos adultos hasta él.
-¿Qué fue eso?-gimió Ethlinn, enroscándose contra las piernas de Harry.
-¿Qué cosa?
-Parece que alguien viene...
-Te asustas hasta de tu sombra, Ethlinn-gruñó Riordan-. ¡Ah, ahí está otra vez!
El niño y las serpientes se quedaron inmóviles, tensos y asustados.
Repentinamente, entre los árboles frente a ellos apareció un pequeño conejo, que bajo la luz de la luna fue fácil de reconocer.
-¡Manchitas!-exclamó Harry, feliz, corriendo hacia el animalito. Sin embargo, una figura de gran tamaño y mucho más veloz llegó primero. Le pegó con las patas al conejo, haciéndolo rodar por lo menos medio metro. Se acercó y lo tomó entre sus dientes del pellejo de la espalda antes de voltear hacia Harry.
¿Qué?
¡No. Otra. Vez!
¿Cómo lo hace?
Por lo menos esta vez tenía la seguridad de que Harry no corría peligro. Seguridad que no compartía la presa de Moony.
...
¡Un segundo! ¿No era ese...?
¡Oh, mierda!
-¡Deténgase!-Snape sujetó a Molly de la cintura, deteniéndola justo cuando se avalanzaba hacia Harry. La escena del mocoso frente al hombre lobo era escalofriante, sí, pero el niño no corría ningún peligro. En cambio, no podría asegurarse lo mismo de ellos si se acercaban demasiado. Después de todo, Potter había conseguido burlar su vigilancia y exponerse a los peligros del bosque. El subconsciente de Lupin podría hacer la conexión y el animal los consideraría entonces un potencial riesgo para su cachorro.
Su restricción, sin embargo, no se extendió hasta Pelusa. La kneazel ni siquiera aminoró su paso. Ese pequeño humano le parecía muy agradable; su regazo era muy cálido y nunca la obligaba a irse cuando ella no quería. Sin embargo, su propio instinto de supervivencia la hizo detenerse en seco un par de metros antes de llegar.
Harry había caído sentado al suelo, y ahora miraba asombrado al extraño animal. Era como un perro, como Riordan había dicho, pero muy diferente a Snuffles. Su presencia era imponente y los dientes con los que sostenía al conejo se veían muy grandes y afilados. A pesar que Ethlinn había dicho que no le haría daño, Harry sintió mucho miedo al verlo. Temblando, retrocedió medio metro con ayuda de sus manos.
El lobo pareció tomárselo un poco a mal, porque un dio un par de pasos hacia atrás a la vez que gemía, después dio brinquitos hacia Harry, con las orejas muy derechas y la cola tiesa.
El niño recordó entonces que Snuffles hacía lo mismo cuando quería jugar. El miedo no se le pasó del todo, pero la asociación lo ayudó a tranquilizarse.
Además, el lobo tenía a Manchitas.
-Um... Hola-dijo, alargando la mano hacia arriba. Moony movió las patas delanteras en un par de pasos que no lo llevaron a ningún lugar y meneó la cola-. Ese conejo es mío, se llama Manchitas, ¿me lo das?
Al momento, Moony dejó al conejo en el regazo del niño.
-¿Qué está haciendo?-preguntó Molly, fascinada con la escena.
-Yo diría que está alimentando a la cría-respondió Snape, quien se esforzaba en grabar todos los detalles en su memoria y agregarlos a sus notas.
Padfoot llegó junto a Harry y Moony justo antes que el niño tomara al conejo en sus brazos. El perro pensó en tomar al animal y llevárselo lejos, prefiriendo en lidiar con la ira de Moony antes que con el trauma de Harry. Y fue justo en ese momento en que se dio cuenta que Manchitas estaba vivo y bien. Su pelo estaba lleno de la saliva del lobo, pero nada más.
-¡Gracias!-exclamó Harry. Le pasó las manos por el lomo a Manchitas y luego lo abrazó-. Hola, Snuffles-alcanzó a decir antes que Moony decretara que era muy tarde para que Harry anduviera afuera. Lo olisqueó un poco, le dio un par de lametones y lo levantó del cuello de la bata con su hocico, tras lo cual salió trotando en dirección a la casa.
-¡Oye!-protestó Harry, pero Moony no se dejó convencer.
Padfoot, Pelusa y las serpientes intercambiaron miradas antes de seguirlos.
Moony pasó a menos de dos metros de Molly y Severus, y el mago y la bruja pudieron escuchar el gruñido que les dedicaba. La mente de Lupin había reaccionado tal como predijo Snape. Esa noche no se les permitiría acercarse a Harry, e incluso el permiso para entrar de nuevo en la casa era incierto. Mas, por suerte para ellos, el lobo subió directamente a la habitación de Harry y se acurrucó con él sobre la cama.
-Pero, lobito...
-Tranquilo, Harry, no pasa nada-se escuchó la voz de Sirius desde la entrada.
-¡Padrino! ¿Ya regresaron? ¿Dónde está Remus?-Harry se incorporó, a lo cual el lobo reaccionó empujándolo con la pata hacia abajo para que se acostara de nuevo-. ¡Lobito...!
-Creo que quiere dormir contigo.
-¿Puede?-preguntó Harry, un poco ansioso.
-Pues, sí...-respondió Sirius, y añadiendo para sí que, de cualquier forma, era peligroso intentar sugerirle a Moony que se marchara. Sin transformarse, el animago entró despacio al cuarto. El lobo levantó la cabeza, agitó la cola y volvió a bajar la cabeza. Sirius se atrevió a caminar hasta colocarse junto a la cama. Moony agitó la cola un poco más rápido, lo que Sirius interpretó como permiso para sentarse ahí. Era extraño estar, como humano, tan cerca de Remus durante una de sus transformaciones. El wolfsbane era una cosa maravillosa, pensó mientras rascaba ligeramente el hocico del ahora dócil lobo. Le dolía un poco admitirlo, puesto que era Snape quien lo preparaba.
-¿Y Remus?-insistió Harry.
-¿Cómo están?-preguntó Molly. Al momento, el lobo erizó el pelo de su lomo.
-Todo está bien-respondió Sirius, a la vez que levantaba los brazos-, pero creo que será mejor que no entre.
-Sí, claro... ¡Lo siento tanto, de verdad!
-Tranquilícese, Molly, al final no sucedió nada.
-¿Y Remus?-Harry intentó levantarse de nuevo, pero Moony lo acostó otra vez.
-¿Podemos hablar mañana?-suspiró Sirius. Molly asintió. La bruja cerró la puerta antes de alejarse por el corredor.
-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
(Continuará...)
Please, don't kill the author! o.o

no subject
Le dolía un poco admitirlo, puesto que era
fueSnape quien lo preparaba.Creo que FUE esta de más ^^u y le falta el QUE XP
BEsos!
Pero de matarte nada, te mataría si se te ocurriera dejarlo ¬¬, aunque seria contraproducente, dejemoslo en que la pasarías muy mal XDDDD
¡Gracias!
Y... uh... no, no pienso dejarlo.
La musa se había puesto en huelga por no recuerdo qué, pero ya le volvió a agarrar el sabor =P
Besos a ti también ^^
no subject
A ver si tu inspiración te deja escribir más de ese fic, ya sabes que lo adoro *o*.
Te mando un abrazo y un beso :P.
no subject
blackspirit
(Anonymous) 2004-04-12 11:06 am (UTC)(link)El capítulo genial. Me encanta miniHarry. Y Remus es taaaaaan tierno.
Bueno que no tardes tanto con el siguiente.
Se despide.
Bs.
Re: blackspirit
Trataré de no, pero no puedo prometer nada u.u
Tsubasa Lupin de Black
(Anonymous) 2004-04-13 04:02 pm (UTC)(link)Adoro a Chibi!Harry, y sobre todo a Loba!Remus X3
Me ha gustado mucho el capítulo, pero me agarré un
susto de los mil demonios, ¡Por un momento juré que Moony se comía ahí mismo a Manchitas! ^^'' Menos mal que así no fue.
¿Matarte? No, nunca para tanto, lo que sí (como dijo no se quién) a la prox que te tardes más de 4 meses lo tomaremos(si, en plural, por todo el Fanclub que se ha generado con tus fics) en cuenta :P
Jeje, y encontré un mini-micro-chiquísimo error:
"Con la gata siempre tras él, Severus regresó a la
lahabitación-laboratorio que tan amablemente le había proporcionado Black"No se si funcionará el código html si lo pongo directamente, pero bueh...tu entenderás ^^'
Greets!
Re: Tsubasa Lupin de Black
¿Y por qué tanta agresividad? ;.;
no subject
(Anonymous) 2004-04-13 06:00 pm (UTC)(link)Es ese un pensamiento despectivo de Snape o es que se te han cruzado mucho los cables? 0_o
Y quye susto me has dado, ya estaba convencida que havias abandonado Memorias.
No me vuevas a hacer eso nunca.
Y soy la unica que compadece terriblemente al pobre Padfoot? Para una vez que habia pillado a Moony y va este y se larga, es que no sabe estar atento a lo que debe!
Y a ver como llevara Remus "la mañana siguiente"
Espero que hasta pronto.
-Juxo
no subject
(Anonymous) 2004-04-13 06:05 pm (UTC)(link)Y que sepas que Remus me esta dando mu mal rollo con lo de las conversaciones pa si mismo.
no subject
Pensamiento despectivo, por supuesto xD Además, ya no hay manera de cruzar más los cables u_u
Y soy la unica que compadece terriblemente al pobre Padfoot?
A mí también me dio penita, el pobre ^^;;;;
Y a ver como llevara Remus "la mañana siguiente"
Sí o.O Me preocupa mucho; esa escena merece estar bien escrita.
Por cierto, el estilo en este capitulo es mas oscuro.
¿De veras lo crees? O.o! Cuando lo estaba escribiendo no lo sentí así, aunque tal vez de manera subconsciente es una preparación para... no, nada n_n
Y que sepas que Remus me esta dando mu mal rollo con lo de las conversaciones pa si mismo.
¿Ya no puede hablar uno frente al espejo? *mirada inocente*
Una admiradora felis de q hayas vuelto ^^
(Anonymous) 2004-04-13 07:01 pm (UTC)(link)Y si, dan muy mal rollito las conversaciones de Remus consigo mismo...o con kien sea ^^UUUU
Saganu.
Re: Una admiradora felis de q hayas vuelto ^^
Casi me da un ataque al corazon cuando Juxo me a dicho q habia capitulo nuevo.
A mí me sacan cada susto cuando dicen eso... o.O!
Y si, dan muy mal rollito las conversaciones de Remus consigo mismo...o con kien sea ^^UUUU
Repito: ¿No puede uno hablar frente al espejo? 0=)
Se solicita el puesto de guardaespaldas =p
Me encanta eso de la loba ^^;;; sdudo que te quieran colgar, pero por si las dudas solicito el puesto de guardaespaldas =)
Esa platica de Remus ^O^, supongo la hizo con su respectiva guardiana (por llamarle de algun modo ^^;;;).
Me e estado preguntando que hace Tom, por lo que e leído y se nene no a tenido otro episodio que lamentar con el mal humor de Tom, así que supongo todo le esta saliendo como quiere al Dark Lord =P.
Me gusto el capitulo y no no eres tan sadica, Manchitas sigue vivo xDD
Nus vemos por msn un día de estos ^^
Naiko
¿Sabes algo de Kandra?... bueno mejor voy a ver si esta algo en su livejournal ^^
Re: Se solicita el puesto de guardaespaldas =p
Me e estado preguntando que hace Tom
Está tomando el sol en una playa del CaribeAhora que ya no depende tanto de sus DE para que hagan las cosas, ya no sufre de tantos ataques de bilis. Y su presión también está mejor n_n¡Nos vemos! ^0^
Re: Se solicita el puesto de guardaespaldas =p
bueno ya hablaremos le el algun día, aun que ese Voldemort/Dobby! no estaria mal como pao =), solo por ver sufrir a ciertas chismosas
*quien allá delatado a Kandra*
xDDD, ahora resulta que Voldemort le tiene mas confianza a unos niños que a sus DE xDDD... espera.. Oo hasta yo les tendria mas fe que a los DE =p
Nene esta pasando la bien entonces, ^O^, que bien, aun que cierta madre se va a infartar al despertar ^^;;;
Y seguro le entrata cargo de conciencia al saber que casi se cena a Manchitas xDDDDD
OT
El caso es que me gustaría añadir a Albus Dumbledore al muro de la infamia que tienes en tu web. Ha plagiado un fic mío ("Lo que importa y lo que no")y me he dado cuenta gracias a que me han mandado un correo diciéndomelo. Aquí está el plagio y aquí, (inglés) o en aquí tienes el original.
Gracias
Re: OT
¿Has notificado al master de la página? Es muy accesible para este tipo de cosas.
Re: OT
no subject
. . .
*totally depressed*
T___________T
*hides under a blanket* ... Leglish necesito que me levantes
super censoredel animo...O____________O!
*corre avergonzada a editar*
*luego huye del país (aunque no sé para qué, si no siquiera vivimos en el mismo o.O)*
Zala Black: Un muy lindo capitulito!!! XD
Solo debo decirte que ta ha quedado genial, y que espero que lo sigas.o sino... muajajaja (mirada de psicopata asesina, con un cuchillo en mano muy al estilo Chucky)....ejem ejem me pondria muy triste..(cara de cachorro abandonado...snuffles *u*.
He visto por ahi, un titulo para una continuacion..."La bola de ocho de Ethlin Arach" Acaso faltan pocos capitulos para terminar con Memorias??? y que pasara con la obra??? aun no se termina!!! Espero que escribas como flash!!! y buena suerte en tus estudios!!!Por cierto que carrera estas haciendo???
Nos vemos!!!!
Y saludos a Chibi-Harry. y a Eth!!!
Re: Zala Black: Un muy lindo capitulito!!! XD
Sí lo voy a seguir, más ahora que ya recordé lo divertido que es escribirlo xP
"La bola de ocho de Ethlinn Arach" no es un fic, es un juego que me regaló
Bea Snape
(Anonymous) 2004-06-21 12:50 pm (UTC)(link)Al tema, q me encanto el capi. Remus habla solo?? o esq esta recordando algo, esq a mi me recuerda a la mini advertencia q les dio Madam Pomfrey cuando hicieron a mini harry.
Jooo pobre manchitas, q mal rollo me ha dado.
Espero q continues todo lo pronto q puedas
Besis
Bea YM Snape
Miembro de la Orden Siriusana
Miembro de la Orden Severusiana
Re: Bea Snape
(Anonymous) 2004-09-15 02:39 am (UTC)(link)actualizacion
(Anonymous) 2005-01-18 05:26 am (UTC)(link)Bueh, eso es todo, bye!