alcesverdes: Soapbox (Default)
The Cookie Fairy ([personal profile] alcesverdes) wrote2007-01-16 01:46 am

[Crossover] La lucha por la supervivencia

Título La lucha por la supervivencia
Fandom: Crossover: Harry Potter/Padrinos Mágicos
Resumen: Padrino contra padrino. La continuación de este drabble.
Raiting: G

Nota: El plotbunny me picaba desde aquel entonces. :3

Cosmo miraba a través de la ventana del cuarto de Timmy.

Ahí estaba, ahí seguía en la acera de enfrente el enorme perro negro que los había seguido desde el parque hacía casi una semana. El animal, que se apostaba en ese mismo lugar todos los días, tenía los ojos, fríos y tenebrosos, fijos hacia la misma ventana, como si supiera todo sobre Cosmo, como si sólo esperara un descuido de su parte para hacerle pagar lo que había hecho...

–¿Pasa algo, cariño?–preguntó Wanda de pronto.

Cosmo gritó y dio un brinco que lo llevó hasta el techo, donde se quedó sujeto con las uñas como si fuera un gato.

–¡Wa-wanda!–exclamó con voz temblorosa–. ¡No me asustes así!

–¿Qué es lo que te ocurre, cielo?–repitió Wanda, preocupada.

Cosmo bajó del techo agarrándose de las cortinas y, a la mitad de la ventana, saltó a los brazos de Wanda.

–¡El perro!–dijo.

Con su marido en andas, Wanda se asomó por la ventana.

–¿No es ese el perro al que petrificaste en el parque para quitarle tu pelota hace una semana? ¡Qué chico tan perseverante!

–¡No me quería regresar a Margarita y estaba a punto de romperla!

–Sólo quería jugar; debiste habérsela pedido amablemente.

–¿Qué hago ahora, Wanda? ¡Me da miedo!

–Deberíamos tratar de razonar con él –dijo Wanda.

–¡Pero es un perro!

–Parece ser un perro muy inteligente. Nos siguió hasta aquí, ¿no?

–Saber que un enorme perro con colmillos como sables, muy inteligente y perseverante y con ansias de venganza no se irá hasta morderme el trasero no me hace sentir mejor, Wanda.

–Tal vez se conforme con que le pidas perdón.

En ese momento, las hadas escucharon que la puerta principal de la casa de los Turner se abría. Volvieron a mirar hacia abajo y vieron a Timmy llevando un plato con comida hasta donde se encontraba el enemigo de Cosmo. A continuación, el niño dejó el plato en el suelo y el perro comenzó a comer moviendo la cola.

–¡Mi propio ahijado es un traidor!–gimió Cosmo enterrando su cara en el hombro de Wanda.

–Ya, ya, Cosmo. ¡Mira cómo le agradece el perro su comida!–Wanda señaló hacia donde el enorme animal le llevaba a Timmy un trozo de rama de árbol para que se la lanzara–. Parece ser lo suficientemente buen chico como para que podamos arreglar el problema pacíficamente.

–¿Crees que pueda enviarle una tarjeta de disculpa por medio de Timmy?

–¡Cosmo! Tienes que darle un buen ejemplo a tu ahijado y enfrentar tus problemas tú mismo.

Cosmo suspiró.

–Hay veces en que no me gusta que tengas razón, y esta es una de ellas...

Algunas horas más tarde, después de que Timmy se hubo dormido, Cosmo y Wanda se deslizaron—o mejor dicho, flotaron—hacia la calle.

–¡Perrito, perrito, perrito!–llamó Cosmo.

–¿Dónde estás, muchacho?–dijo Wanda.

–Justo aquí –dijo una voz desconocida.

De detrás de unos arbustos, apareció una mano que rodeó la cintura de Cosmo y lo jaló del otro lado.

–¡Cosmo!–exclamó Wanda y corrió—voló—hacia donde había desaparecido su esposo.

Wanda no tardó en encontrar a Cosmo bajo el poder de un hombre delgado, un tanto demacrado, de ojos grises y cabello negro.

–Creo que tú y yo tenemos algo pendiente –le decía el hombre a Cosmo.

Cosmo, por su parte, no paraba de gritar.

–¡Nos han descubierto! ¡Wanda! ¡Huye a la catedral y pide asilo! ¡Asilo!

El hombre sacudió a Cosmo tratando de callarlo, pero mientras más lo hacía, con más fuerza gritaba el hada.

Wanda estaba a punto de atacar al desconocido para que soltara a Cosmo, cuando aquel sacó de su bolsillo una varita, masculló algo y el hada de pelo verde quedó gesticulando sin soltar un solo sonido. Tras unos segundos en esa situación, Cosmo se dio cuenta y dejó de moverse; se quedó quieto, encogido y temblequeante.

–Ya era hora –gruñó el hombre; hizo un nuevo movimiento con su varita delante de Cosmo–. Escúchame bien, enano, ahora... –se interrumpió cuando notó que Wanda flotaba muy cerca de él mostrando todos los dientes en una sonrisa nerviosa y lo miraba con ojos refulgientes como estrellas–. ¿Qué te pasa a ti?

Tras reír como una niña de escuela, Wanda dijo:

–¡Tienes acento británico!

El hombre se pasó la mano por el rostro.

–Lo sé, gracias –replicó–. ¿Puedo pasar ahora a mi asunto con el enano verde?

–Sólo si me dices por qué tienes una varita mágica y no alas ni corona –dijo Cosmo.

El hombre arqueó una ceja.

–¿Los celos te dan valentía?

–No mucha –admitió Cosmo–; sólo me hacen enojar y me quitan el tartamudeo.

El hombre suspiró.

–Está bien. Soy un mago, por eso tengo una varita.

–¿Y eres de Inglaterra?–preguntó Wanda.

–Sí, soy de Inglaterra.

–¿Y qué haces aquí?–preguntó Cosmo cruzándose de brazos–. Espero que no seas un fugitivo de la justicia mágica británica acusado de asesinato en masa.

–¡Basta, Cosmo!–intervino Wanda–. Quizá sólo está de paseo.

–¿Y qué es lo que quiere conmigo, señor mago?–preguntó Cosmo.

–Quiero cobrarme un pequeño incidente con cierto un perro verde.

–No pude haber sido yo –dijo Cosmo cruzándose de brazos muy dignamente–; hace una semana fui a visitar a mi mamá.

–Yo no mencioné que sucediera hace una semana.

Cosmo se escondió detrás de su varita.

–Eh...

–Cosmo, ¿por qué no te disculpas con el señor mago y terminas con todo esto de una buena vez?

–¡Le das la razón en todo porque tiene acento británico!–exclamó Cosmo–. ¡Yo también podría tenerlo si quisiera!

–¿Cómo lo soportas?–le preguntó el hombre a Wanda, quien se limitó a responder:

–Tan sólo haz una seña y me fugo contigo.

–Hadita, ¿no tienes un ahijado a quién cuidar?

–¿Me esperarías hasta que termine mi trabajo?

–No.

–¿Quieres dejar de intentar seducir a mi esposa?–exclamó Cosmo.

–¡Yo no intento nada!

–¡Pero bien que lo logras!

–¿Vas a disculparte o no, Cosmo?–intervino Wanda.

–Bien, bien –gruñó Cosmo–, si eso logra que se largue –tomo aire–. Lamento haberte petrificado en el parque la semana pasada.

–Gracias, pero no es eso lo que quería.

–¿No?

–No. Quiero un techo sobre mi cabeza para el siguiente par de meses y quiero que se las arreglen para convencer a los padres de su ahijado para que me acepten en su casa.

–¡Por supuesto que sí!–exclamó Wanda justo cuando Cosmo abría la boca. Tomó a su marido del cuello de la camisa y lo jaló de vuelta a la habitación de Timmy.

–Seguro que Harry no me va a creer esto –dijo el mago inglés entre risas antes de transformarse de nuevo en el perro negro.

[identity profile] telrunya.livejournal.com 2007-01-16 08:02 am (UTC)(link)
xDDDDDD Ok, Cosmo estuvo genial pero Wanda y el mismo Sirius igual~~~~.

[identity profile] http://users.livejournal.com/kandra_/ 2007-01-17 04:26 am (UTC)(link)
–Tan sólo haz una seña y me fugo contigo.

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
Con eso del acento britanico... jajajaja.
Muy bueno, me encanto la reaccion de Wanda y la de Cosmo, genial. Y que hacia Sirius en USA?

[identity profile] fujurpreux.livejournal.com 2007-01-17 05:04 am (UTC)(link)
Y que hacia Sirius en USA?
¿Aprovechando que anda de fugitivo fue a visitar Disneylandia? xPP

[identity profile] azartti.livejournal.com 2007-01-18 01:59 am (UTC)(link)
Cosmo es amor *_*

Por favor dime que hay más, todos están tan IC que lloras de felicidad ;D;

[identity profile] fujurpreux.livejournal.com 2007-01-19 12:22 am (UTC)(link)
Gracias. ^^

Sobre la continuación, ya veré. xD

Otra vez

(Anonymous) 2008-11-04 12:21 am (UTC)(link)
Vaya, así que tenías precedentes. Ya leí el drabble 1 y este, además del tercero. Insisto, combinaste a la perfección ambos mundos.

Isis Hiwatari


PD: Harry no lo creerá... eso de enterarse que su padrino estuvo con un nniño y dos hadas... me encantaría ver su cara cuando Sirius se lo relate